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¿Qué son las Subpersonalidades?
  • Publicado el 20 Enero, 2016

¿Qué son las Subpersonalidades?

El psiquiatra Roberto Assagioli, que desarrolló el concepto de la psicosíntesis, sugirió que somos un conjunto de distintas personas viviendo bajo una misma piel y llamó a estas partes subpersonalidades. Son aspectos que nos pertenecen pero que al mismo tiempo tienen vida propia, como actores que representan su propio papel dentro de nuestra psique. Partes nuestras que se expresan con su propia postura corporal, gestos, sentimientos, formas de comportarse, sus propias palabras y frases y utilizan sus hábitos y creencias. Estas subpersonalidades pueden crear cantidad de contradicciones en nuestra vida, por ejemplo: una parte puede sentirse muy a gusto en soledad, meditando en la naturaleza o reflexionando sobre la filosofía de vida propia; y otra prefiere estar rodeada de gente, disfrutando de la comida y bebida e identificándose como el centro de la fiesta (...)


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subpersonalidads¿Qué son las Subpersonalidades?  

por Rosa Solé

El psiquiatra Roberto Assagioli, que desarrolló el concepto de la psicosíntesis, sugirió que somos un conjunto de distintas personas viviendo bajo una misma piel y llamó a estas partes subpersonalidades. Son aspectos que nos pertenecen pero que al mismo tiempo tienen vida propia, como actores que representan su propio papel dentro de nuestra psique. Partes nuestras que se expresan con su propia postura corporal, gestos, sentimientos, formas de comportarse, sus propias palabras y frases y utilizan sus hábitos y creencias. Estas subpersonalidades pueden crear cantidad de contradicciones en nuestra vida, por ejemplo: una parte puede sentirse muy a gusto en soledad, meditando en la naturaleza o reflexionando sobre la filosofía de vida propia; y otra prefiere estar rodeada de gente, disfrutando de la comida y bebida e identificándose como el centro de la fiesta.

La Psicosíntesis de Assagioli busca la transformación de todas las potencialidades del Ser. Su idea básica era que el individuo está en proceso constante de crecimiento personal y de realización de su potencial oculto. Enfatizaba con claridad en la necesidad de distinguir entre la psicopatología ordinaria y las crisis que preceden, acompañan y siguen a la apertura espiritual. El mapa de Assagioli sobre la personalidad humana reconoce de manera explícita la espiritualidad, e incluye el concepto del inconsciente colectivo junguiano. Señala que sólo existe un Ser, pero que este Ser personal es la reflexión más accesible del Ser Transpersonal cuyo punto de unión es la Voluntad

Uno de los ejercicios que se utiliza para identificar las subpersonalidades con las que nos identificamos es el ¿quién soy yo?. Es muy simple, nos relajamos, y en un lugar tranquilo y con tiempo empezamos a escribir una lista de todo lo que pensamos, sentimos y percibimos cada vez que nos formulamos esta pregunta: ¿quién soy yo?. Hay que tratar de responderla lo más honestamente posible y después de unos 10-15 minutos, tendremos una lista con varias respuestas. En otra hoja se dibujan varios círculos concéntricos, y se van colocando las diversas identificaciones según se sientan más cercanas o lejanas del centro personal, y ya disponemos de un primer mapa que en su conjunto configura la personalidad.

Antes hemos comentado que cada subpersonalidad tiene vida propia: movimiento corporal, lenguaje, sonidos, sentimientos, hábitos y roles, sistemas de creencias,…etc. Por lo que una vez conseguido el mapa de la propia personalidad, el siguiente paso es ir explorando cada una de estas identificaciones. ¿Cómo me siento en mi rol de padre o madre/compañero/ idealista/buscador/pesimista……etc? ¿Cual es la postura corporal? y que sistemas de creencias en forma de ideas, principios, palabras están asociados?…etc. Explorar no quiere decir juzgar, el primer paso es identificar estos roles porque no se puede aceptar, transformar e integrar lo que no se conoce.

Las subpersonalidades más corrientes y obvias reflejan los papeles que hemos representado en el pasado o que representamos actualmente en nuestras vidas: el niño, el amigo, el amante, el padre, el maestro, el médico o el funcionario. Otras pueden ser héroes de fantasía, figuras mitológicas o, incluso, animales. Una de las tareas importantes de la psicosíntesis es identificar e integrar las subpersonalidades en un conjunto dinámico que funcione armónicamente.

Hay montones de ejercicios que a través de la visualización guiada u observando a las imágenes que surgen en nuestra mente sirven para poder conectar con las partes desconocidas, pero no por eso menos poderosas, de la personalidad con la que nos identificamos. Aquí se originan las polaridades, contradicciones, que a menudo nos causan estrés e incluso pueden llegar a manifestarse en forma de somatizaciones físicas.

La mayoría nacen cuando somos niños, podemos decir que las primeras se formaron a nivel instintivo en nuestra niñez a través de la necesidad de supervivencia. Cada una de ellas esconde en su parte más profunda un impulso o necesidad básico, y que a nivel externo se manifiesta en forma de una conducta específica formada según el entorno familiar y sociocultural del niño. Maslow, autor de la famosa pirámide de necesidades, comentaba que las necesidades básicas son tan esenciales en el desarrollo saludable de un ser humano que la falta de satisfacción de las misma muchs veces conlleva una pérdida de salud no solamente en el ámbito físico sino también el psíquico. Nacemos con estas necesidades y según la educación aprendemos a que algunas no son adecuadas, distorsionando la demanda y la satisfacción de las mismas.

subpersonalidades

Por ejemplo, una de las subpersonalidades más comunes es la del “saboteador”, su necesidad básica es la de sentirse seguro, protegido, por lo que cuestionará todo lo que tenga que ver con empezar algo nuevo, salirse de lo conocido y encontrará mil razones para no hacer cambios ni tomar riesgos, y uno se puede quedar toda la vida con la misma pareja aunque sea destructiva o en el mismo trabajo aunque no lo motive en absoluto y termine deprimido… etc. Si no hay consciencia de este rol, este comportamiento domina a la persona, pero si la persona reconoce a esta parte suya (todos tenemos a un saboteador dentro) entonces no se trata de enfadarse o adoptar el comportamiento contrario, sino de dialogar, negociar con esta parte para entender de qué manera podemos satisfacer la necesidad de seguridad y protección y no por ello dejar de lado la capacidad de explorar nuevos caminos.

Otro ejemplo; un niño necesita reconocimiento, empieza en la escuela y aprende enseguida que una de las formas de atraer la atención de los compañeros y el profesor es “hacer el payaso”. Una estrategia que aunque ha funcionado de pequeño, de adulto puede convertirse en un rol, que para nada le dará el reconocimiento genuino que necesita. La compulsión es una de las características de estos roles, y de adultos a menudo se paga un precio emocional elevado dado que estos roles funcionan como mecanismos de defensa.

Las subpersonalidades pueden vivir nuestra vida por nosotros, en lugar de lo contrario y esto puede limitar nuestro desarrollo principal. Necesitamos verdaderamente ser capaces de estar en nuestro propio centro y desde allí poder reconocer que tenemos estas subpersonalidades. Desde el reconocimiento podemos ir a la comprensión, ver claramente como esta parte de nuestra personalidad funciona en nuestra vida diaria, de dónde ha venido, cuál es su necesidad, y si es una necesidad cómo la podemos satisfacer. Es de sobras conocido el ejercicio básico de Psicosíntesis de desidentificación de los tres cuerpos: el físico, el emocional y el mental.

El proceso terapéutico de la psicosíntesis, implica cinco estadios consecutivos: reconocer, aceptar, coordinar, integrar y la síntesis. Al principio, se descubren algunos elementos que estaban ocultos hasta entonces y se aceptan a un nivel consciente. La siguiente fase consiste en liberarse de su influencia psicológica y en desarrollar la capacidad de controlarlos; esto es lo que Assagioli llama ‘desidentificación’. Cuando el individuo ha descubierto gradualmente su centro psicológico unificador, es posible completar la psicosíntesis, caracterizada por una culminación del proceso de autorrealización y de integración de los diversos “yos” alrededor de un nuevo centro psicológico llamado “Voluntad del Ser”. El trabajo con las partes ha dado origen a muchas de las técnicas de PNL.

Todas nuestras subpersonalidades, si se les da una oportunidad están motivadas para transformarse en una parte más elevada de nosotros mismos. Piero Ferrucci en “Psicosíntesis” sugiere que las subpersonalidades necesitan elevarse por ellas mismas, así por ejemplo, un “seductor compulsivo” puede estar escondiendo la cualidad transpersonal de “Amor”, o una subpersonalidad “obstinada” puede estar deseando manifestar la cualidad transpersonal de “Voluntad”. Todas las subpersonalidades poseen una cualidad transpersonal en su centro, el cual necesita manifestarse en el conjunto de la personalidad.

subpersonalidads2Una analogía para poder ilustrar este proceso sería la de una orquestra recién formada: los miembros no tienen ni idea de cómo tocan los demás por lo que inicialmente cada uno va a su aire y el resultado no es melódico sino ruidoso. El trabajo del director es el de conocer a cada miembro, animarlo para que saque lo mejor de sus habilidades y finalmente puedan unirse al grupo para interpretar las partituras. Cuando los instrumentos son capaces de dar el máximo entonces puede ocurrir una experiencia “cumbre”: se manifiesta una cualidad divina en la que “el total es más grande que la suma de las partes individuales”. Esta misma cosa puede ocurrir en cada uno de nosotros cuando nuestras subpersonalidades se han transformado e integrado dentro de nuestra personalidad en un nivel más elevado de conciencia.

Assagioli utilizó el término “espiritual” en su connotación más amplia, siempre referido a la experiencia humana empíricamente observable. En este sentido, “espiritual” abarca no sólo las experiencias tradicionalmente consideradas como religiosas, sino también todos los estados de conciencia, todas las funciones y actividades humanas que tienen como denominador común el poseer valores superiores a la media (valores éticos, estéticos, heroicos, humanitarios y altruistas). Dichas experiencias de valores superiores proceden de niveles supraconscientes del ser humano. El supraconsciente puede conceptualizarse como la contrapartida superior del inconsciente inferior, tan bien cartografiado por Freud y sus sucesores. Como centro superior unificador del supraconsciente y del individuo se encuentra el Yo transpersonal o Yo superior. Así pues, las experiencias espirituales pueden limitarse al terreno del supraconsciente o incluir la toma de conciencia de este Yo, que gradualmente desemboca en la autorrealización: la identificación del “yo” con el Yo transpersonal.

Las Subpersonalidades se pueden relacionar con determinadas configuraciones de la carta natal, figuras de aspectos separadas, planetas inaspectados o stelliums de planetas en signos o casas y se requiere un estudio detallado de la misma contrastado con las vivencias de la persona para profundizar en las dinámicas de las mimas. Las cartas de casas y nodal también son fuente de roles y comportamientos inconscientes que nutren a las subpersonalidades que habitan en nuestro interior…. pero ésto ya es un tema para otro artículo.

 

Artículo publicado en el boletín nº 67 de la Escuela Huber (enero-marzo 2010)
Rosa Solé coordina la formación a distancia de la escuela Huber desde 1990. En 1993 finalizó su formación como terapeuta en Técnicas de Psicosíntesis personales por el «Centre for Psychosynthesis Studies» de Inglaterra. Es autora del libro “Psicología Astrológica: bases y práctica del método Huber” (Sincronía Ediciones 2015) donde al final de cada capítulo incluye un ejercicio de Psicosíntesis adaptado específicamente a los contenidos astrológicos. Trabaja como asesora en psicología astrológica individual o en grupo dentro del equipo docente de la Escuela Huber enlaces

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