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El signo de Géminis
  • Publicado el 12 Junio, 2017

El signo de Géminis

En Géminis, a nivel de integración de la personalidad, la dualidad se convierte en una síntesis fluida porque mediante el encuentro y el alineamiento se produce un intercambio y un contacto, es decir, un apretón de manos. La frase o mantra esotérico de Géminis: «Reconozco mi otro yo y, en la mengua de ese yo, crezco y resplandezco» hace referencia a este proceso. El otro yo se desvanece a medida que su sustancia fluye hacia nosotros y nosotros mismos nos convertimos en resplandor interno.


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Notas sobre el signo de Géminis

El símbolo del signo de Géminis está formado por dos cuencos, uno arriba y otro abajo, conectados por dos líneas verticales. Una vertical sola simboliza la condición de la personalidad: su carácter efímero. Dos líneas verticales simbolizan la condición dual de la personalidad, es decir, su doble naturaleza. Son las «dos almas que viven dentro de mí» (como se expresa en los versos que Goethe puso en boca de Fausto). Penetrar en la verdadera y profunda esencia de Géminis es difícil porque, muy a menudo, se muestra distinto de como es en realidad. Por una parte puede mostrarse ligero, adaptable y diplomático, y por otra puede exhibir un carácter astuto e ingenioso. Sus principales problemas son la dualidad y la multiplicidad, y éstas son también sus pruebas en el camino espiritual. Esto se expresa claramente en el símbolo de Géminis.

El cuenco abierto de arriba representa el principio receptivo. Todo se admite, sea material o espiritual, bueno o malo, valioso o sin valor, etc. Todo penetra por ese cuenco, pasa por el filtro de la personalidad y se transmite de nuevo al entorno. El cuenco inferior simboliza la salida de energías, de conocimientos y de cualidades. Es el gran principio de la mediación que hemos mencionado en el post anterior y que se lleva a cabo a través de la cruz mutable, el elemento aire y la agilidad mental del regente Mercurio. La mediación es una de las habilidades más importantes de este signo pero también es una de sus mayores dificultades.

En Géminis empieza el desarrollo de la dimensión del tiempo. En este signo, espacio y tiempo se encuentran. En Tauro nos creamos un espacio. Ahora, en Géminis, podemos movernos en este espacio. Géminis no puede quedarse sentado en un sitio: va hasta el objeto más próximo y lo estudia, quiere conocerlo de cerca, saber cómo está construido y de qué está hecho. Al movernos en el espacio nos encontramos con personas y nos damos cuenta de que no estamos solos.

Los vecinos, los hermanos, los parientes y los conocidos están cerca de nosotros, y cuando nos acercamos a ellos siempre experimentamos y aprendemos algo. Si nos abrimos a nuestro entorno con una conciencia despierta y una inteligencia activa podemos aprender mucho. En el mes de Géminis recogemos información y conocimientos. Pero también podemos averiguar algo sobre nosotros. Podemos preguntarnos: ¿Qué piensan los demás de mí? ¿Cómo valoran mi comportamiento? En Géminis no sólo se encuentra a los demás sino que también es posible hallarse a uno mismo.

Es un signo mutable y la palabra mutable indica fluidez. Todo lo que varía o necesita cambiar fascina a Géminis. El pensamiento mutable se caracteriza por una gran capacidad de adaptación, con tendencia a ceder y esquivar. Lo que en el fondo importa son los efectos mutuos, el contacto y las relaciones. Especialmente los contactos interpersonales, pero también las relaciones con animales, plantas, cosas y situaciones. El mundo se percibe como un conjunto de relaciones entre personas y su entorno. Se busca el sentido de todo lo que sucede. El por qué las cosas son como son y no de otro modo.  El pensamiento cultural y artístico proviene también de esta cruz, pues todas las culturas fueron desarrolladas casi exclusivamente por los seres humanos. La cultura necesita el estímulo del contacto con el entorno. La cultura se desarrolla también por la necesidad de la comunidad y no solamente por la voluntad creativa del artista.

A nivel de integración de la personalidad, la dualidad se convierte en una síntesis fluida porque mediante el encuentro y el alineamiento se produce un intercambio y un contacto, es decir, un apretón de manos. La frase o mantra esotérico de Géminis: «Reconozco mi otro yo y, en la mengua de ese yo, crezco y resplandezco» hace referencia a este proceso. El otro yo se desvanece a medida que su sustancia fluye hacia nosotros y nosotros mismos nos convertimos en resplandor interno. En síntesis es el buscar el equilibrio entre dos formas de conducta: la orientación horizontal en la que la persona proyecta sus deseos hacia fuera y vive sin ningún tipo de autolimitación, y la orientación vertical en la que la persona mira hacia su interior, reconoce lo que necesita y, de forma selectiva, sólo escoge lo que es verdaderamente importante y esencial.

 

(extraído del libro de Louise Huber Los Signos del Zodíaco)

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