Selección
de ARTÍCULOS
de la Escuela Huber de Astrologia. Num
15.
PLANETAS
EN EL AC Y EL DC
Improntas del nacimiento
Autor:
Louise
Huber . Fecha: editado en el boletín nº 42 (octubre-diciembre 2003). Artículo publicado en los números 118-119 y 120 de la revista Astrolog, octubre 2000 - febrero 2001, y traducidos del alemán por Joan Solé.
Parte I (Astrolog número 118, octubre del 2000)
La descripción de las circunstancias del nacimiento y las correspondientes improntas en el carácter del individuo que nos permite realizar la progresión de la edad (PE), tiene un interesante paralelismo con la exposición que el Dr. Stanislav Grof realizó en el 7º Congreso Mundial de Astrología, recientemente celebrado en Lucerna (conferencia que reproducimos en este número de Astrolog ).
En psicología astrológica consideramos que las circunstancias del nacimiento son una impronta tan intensa sobre el yo, que éste siempre reacciona del mismo modo a las circunstancias de la vida. Según Grof: “La astrología siempre ha atribuido un gran significado al momento del nacimiento, como un precursor simbólico de todo el patrón de vida del individuo.”
Como sabemos, según la PE, la vida empieza en el Ascendente. En el momento del nacimiento, el impulso de la cruz cardinal empuja al recién nacido fuera del cuerpo de la madre. Los planetas que se encuentran exactamente sobre el AC o un poco antes, y los que se encuentran en el DC, un poco antes o después nos dan información sobre las circunstancias del nacimiento. Los planetas que se encuentran entre el punto de reposo (PR) de la casa 12 y el AC son responsables de las circunstancias prenatales e indican la existencia de una determinada impronta prenatal. En consecuencia, es fácil de comprender que lo que Grof denomina arquetipos de Neptuno, Saturno, Plutón y Urano, que durante su tránsito activan lo que Grof describe como matrices perinatales, se producen sobretodo cuando estos planetas se encuentran en el AC o en el DC y son activados por el PE durante el nacimiento.
Neptuno
Con Neptuno en el AC, el nacimiento estuvo rodeado de un gran amor y de un gran cuidado. Pero, en ocasiones, también se experimenta lo contrario; es decir, indiferencia y falta de amor. Algunas personas con esta configuración constatan que nacieron muy pequeñas, muy débiles o incluso enfermas. Tal vez no podían comer o tuvieron que estar en la incubadora por haber nacido antes de tiempo. Estas personas anhelan toda su vida alcanzar un estado de plena seguridad en la unidad cósmica. Sueñan un mundo que en nuestra realidad no existe. Muchas veces, esto ocasiona una falta de anclaje o de enraizamiento en la realidad y hace que la persona interprete la vida de forma distinta y que le dé un sentido diferente. Su fantasía creativa no tiene límites y, en muchos casos, produce ilusiones alejadas de la realidad que, en casos negativos puede conducir al abuso de drogas. En algunas personas, Neptuno transforma el yo y lo hace permeable al amor a todos los seres humanos, lo cual puede ponerse de manifiesto en profesiones de ayuda a los demás o artísticas.
Plutón 
Cerca del AC, un poco antes o un poco después, Plutón activa todos los elementos de su arquetipo. Estas personas experimentan el nacimiento como la obra de un poder superior. Produce la sensación de encontrarse desamparado ante un poder enorme. Esto ocasiona que las fuerzas del yo entren en escena con una enorme intensidad y produce una voluntad extremadamente fuerte. Las personas con Plutón cerca del AC se defienden con toda su fuerza contra los intrusos, no toleran ningún tipo de usurpación en la propia esfera del yo y eliminan cualquier cosa que consideren una amenaza para el yo. En caso de recibir un ataque, la energía de defensa de estas personas aumenta de forma tremenda. En esos momentos es mejor dejarlas solas y no irritarlas innecesariamente. Algunas de estas personas experimentan las situaciones de éxtasis, de irritabilidad y de limitación de la libertad como amenazas de muerte y reaccionan con un comportamiento intensamente defensivo. El núcleo del yo no quiere ser destruido; Plutón, como planeta de la metamorfosis, sólo quiere cambiar las máscaras o las imágenes erróneas sobre uno mismo. Muchas personas con Plutón en el AC o en el DC se sienten permanentemente expuestas a estas fuerzas de transformación y durante su vida sufren varios cambios fundamentales en su motivación. Algunas personas incluso cambian las facciones de sus rostros, su actitud y su forma. Esto se conoce como “metamorfosis”.
Urano
Con Urano en el AC, muchas veces se producen nacimientos precipitados, rápidos e inesperados. Por ejemplo, nacimientos en taxis, en aviones o con huéspedes inesperados. Las personas con Urano en el AC o antes del mismo, o en el DC, relatan unas historias sorprendentes sobre su nacimiento. Urano es el planeta de la inteligencia creativa y siempre quiere experimentar algo nuevo. Busca soluciones revolucionarias y extraordinarias para los problemas existentes, y las viejas estructuras no se toman en serio o se apartan. Urano en el AC ocasiona muchos cambios vitales, revoluciones y traslados de casa. Estas personas rompen barreras para abrirse paso o las trascienden, y continuamente sorprenden e impresionan a los demás. Encuentran soluciones inesperadas en situaciones difíciles y, cuando los demás no encuentran ninguna salida, siempre se les ocurre algo. El yo trasciende y muchas de estas personas se dedican a mejorar lo existente o se convierten en verdaderos reformadores.
Parte II (Astrolog número 119, diciembre del 2000)
En el pasado número describimos las circunstancias del nacimiento con Urano, Neptuno y Plutón cerca del AC o del DC. En este número continuaremos con los planetas de la personalidad Sol, Luna y Saturno.
La psicología astrológica considera que las circunstancias del nacimiento pueden deducirse, no sólo del signo zodiacal que se encuentra en el AC, sino sobretodo de los planetas situados en el AC o en el DC. Estos planetas caracterizan el comienzo de nuestra vida. La forma en que somos recibidos en el momento del nacimiento es una impronta de primer orden que queda almacenada en nuestro yo emocional durante toda la vida. Las circunstancias del nacimiento tienen una gran influencia en el yo. Si fuimos bien recibidos, siempre tendremos la impresión de ser bien aceptados en el entorno. En cambio, si no fuimos “deseados”, siempre tenemos la impresión de no ser queridos. Para la comprensión psicológica de los problemas del yo, siempre es de gran importancia analizar y evaluar las circunstancias en que se produjo el nacimiento. Preguntar al cliente al respecto en la consulta es muy clarificador. Cada persona tiene su propia historia y eso constata que no pueden establecerse reglas de validez general. De todos modos, podemos hacernos una imagen simbólica de las cualidades de los planetas con que el PE forma una conjunción o una oposición en el momento del nacimiento. Está claro que, por ejemplo, el efecto de Saturno en el AC es bien distinto que el efecto del Sol. A continuación describimos el efecto de los tres planetas de la personalidad en el AC y en el DC.
Saturno
Cuando Saturno se encuentra en el AC (o un poco antes o un poco después), el principio limitador que representa produce un claro efecto de freno en el desarrollo del yo. Saturno carga al yo con sentimientos de inferioridad, con sentimientos de culpa y de tener que expiarla y, con frecuencia, también con un doloroso miedo ante la vida. Lo mismo ocurre cuando Saturno se encuentra en el DC (o un poco antes o un poco después). Cuando, en el momento del nacimiento, el PE hace un aspecto primario (conjunción u oposición) con Saturno, casi siempre, las circunstancias del nacimiento son difíciles. Normalmente, las dificultades tienen que ver con la madre. Las historias que los clientes relatan sobre sus nacimientos acostumbran a ser muy clarificadoras. A continuación exponemos algunos casos de nuestra consulta: en muchos casos, la madre vivió el parto como un intenso problema de supervivencia; por ejemplo, porque se encontró sola y no tuvo ningún apoyo por parte de la familia. En otros casos la madre estuvo gravemente enferma o casi a punto de morir. Otras madres sufren mucho y trasladan el dolor a sus hijos. Estas personas acostumbran a tener durante toda su vida un complejo de culpabilidad (con respecto de su madre) porque creen que fueron responsables del sufrimiento de su madre tuvo que pasar.
Cuando estas personas contactan con la experiencia de nacimiento (por ejemplo a través de una visualización guiada), tienen la sensación de que pasaron por una angostura, como si el orificio uterino estuviera cerrado. En el curso de la vida, se encuentran en situaciones en las que “no ven ninguna salida”. En astrología, estos casos también se conocen como casos de “negativa ante el nacimiento”. El alma no quiere nacer; sabe de antemano que se va a encontrar con dificultades y se defiende. Muy a menudo, esta misma negativa actúa como un imán y atrae circunstancias difíciles en la vida. No obstante, en el curso de la vida, la superación de esas dificultades va fortaleciendo al yo. De este modo, se forma un yo “fuerte y endurecido” que supera las situaciones difíciles con mucha mayor facilidad de lo que lo pudiera hacer alguien con un yo “débil” (que es lo que, a menudo, ocurre cuando en el AC se encuentra un planeta “suave”).
Luna
Si la Luna se encuentra en el AC (un poco antes o un poco después), durante el nacimiento, el yo está tan abierto emocionalmente, que las influencias del entorno actúan directamente sobre el yo emocional sin ningún tipo de protección. Como una esponja, el yo emocional lo absorbe todo, tanto lo bueno como lo malo. Así, cada pensamiento y cada emoción de la madre o de cualquiera de las personas presentes se transfieren al bebé. Esta abertura continua siendo una característica del yo durante toda la vida. Es una persona sensible e impresionable y tiene una especie de abertura infantil que atrae a los demás. Según el signo en que se encuentre la Luna, estas personas dicen “sí “ a todo lo que se les propone, son muy adaptables y moldeables, y se ven muy influenciadas por el entorno. Muchas de estas personas son dependientes del entorno que las rodea, reaccionan de forma hipersensible a los cambios de humor, lo perciben todo y se lo toman de forma personal, aunque el asunto no tenga nada que ver con ellas.
El yo lunar es subjetivo por naturaleza, es susceptible a las variaciones de las fases lunares y es un reflector inestable y continuamente cambiante. Por eso, unas veces, estas personas son abiertas y confiadas y, de repente, por algún tipo de temor, pueden volverse cerradas e inaccesibles. En algunas de estas personas también se pone de manifiesto un comportamiento regresivo, infantil e inseguro, sobretodo cuando sienten que se les exige demasiado. En el fondo, estas personas son dependientes de la bondad de su entorno, de los buenos consejos y de las alabanzas, y les cuesta mucho trabajo encontrar su verdadera identidad. El yo de estas personas está orientado al tú.
La delimitación con respecto a otras personas no funciona demasiado bien. Muchas de estas personas deben aprender a adaptar su abertura a la realidad. Una y otra vez experimentan que son muy receptivas y sensibles a las necesidades de los demás pero que apenas pueden conseguir satisfacer las suyas propias. Muchas de estas personas se enganchan a otras personas, se convierten en el juguete de los más fuertes y satisfacen los deseos de los demás. Sufren (emocionalmente) mucho por cualquier tipo de rechazo o privación de amor, y cuidan mucho de no hacérselo a nadie. Tienen una gran capacidad de adaptación, están abiertas al contacto y se puede hablar con ellas acerca de sentimientos.
El Sol
El Sol en el AC o en el DC (o un poco antes o un poco después) produce un efecto intenso en la formación del yo. Normalmente, las circunstancias del nacimiento fueron positivas para la persona en cuestión. El recién nacido fue bien recibido, el entorno estuvo orgulloso y hubo una gran alegría vital debido al nacimiento del bebé. La bienvenida fue una especie de “aleluya” y, durante la vida, los buenos recibimientos están garantizados. El yo solar recibió confirmación de su identidad desde el principio, sobretodo, por parte del padre. Con su alegría, el padre reconoció al recién nacido como un ser independiente y confirmó su identidad personal. Una persona así siempre sabe quién es y dónde empiezan los demás. Su yo es autónomo y muy pronto en la vida tiene una irradiación que entusiasma al entorno. Tiene certeza de su propia fuerza y muy pronto quiere tomar las riendas de su vida. Una persona así se siente llamada a influir sobre los demás, a atraer su atención y a irradiar energía y calor. Estas personas están entusiasmadas con la vida y están decididas a hacer algo en la vida.
La parte oscura de esta impronta en el yo es el egocentrismo. Muchas de estas personas creen tan intensamente en sí mismas que no admiten a nadie cerca. Con determinados signos pueden aparecer el orgullo y la competitividad. La sensación de valía personal es muy grande y, con frecuencia. se sobrestiman y entran en competencia con sus rivales. Si alguien se atreve a disputarles un puesto, le declaran enemigo acérrimo. Estas personas quieren recibir la admiración y la consideración de los demás por las obras que realizan.
Si alguien no respeta su nivel de competencia, es rechazado. Los demás pueden tener un lugar en su zona en tanto que sirvan a la propia imagen del yo.
Parte III (Astrolog número 120, febrero de 2001
En el pasado número describimos las improntas del nacimiento con los planetas de la personalidad (Sol, Luna y Saturno) en el AC o en el DC. En este número continuaremos con los planetas herramienta (Marte, Venus, Mercurio y Júpiter) (también llamados planetas-criatura). De esta forma habremos tratado todos los planetas que representamos en nuestra conocida tabla de planetas.

Júpiter
En la astrología clásica, Júpiter era el planeta de la fortuna. En psicología astrológica, este planeta simboliza la suma de todas nuestras percepciones sensoriales. Quien tiene los sentidos despiertos reacciona de forma positiva a las oportunidades que le ofrece la vida; las percibe con claridad y las aprovecha. Si Júpiter se encuentra en el AC en el momento del nacimiento, los sentidos están muy despiertos y orientados hacia lo bueno. El recién nacido percibe de forma importante este tipo de vibraciones. Las personas con Júpiter en el AC o en el DC (o un poco antes o un poco después de los mismos) suelen haber tenido unas circunstancias de nacimiento afortunadas. Se les esperaba con alegría y son muy bien recibidos. Por eso, en general, acostumbran a ser personas optimistas y con una gran estima de sí mismas. Cuando se anunció la proximidad de su nacimiento, todas las personas cercanas se alegraron. En ocasiones, durante el nacimiento, repicaron las campanas o se dispararon salvas de bienvenida en honor “del príncipe o de la princesa”. Evidentemente, este tipo de impronta es especialmente positiva para el comienzo de la existencia del yo. Durante el resto de su vida, la persona tiene la sensación de ser bien recibido allá donde vaya: “Cuando llego, la gente se alegra”. El yo se siente halagado y confirmado. Se acostumbra a recibir feed-back del entorno, a la atención que despierta, y al respeto y a la alta consideración que recibe por todas partes. A menudo, esta impronta sobre el yo hace que los demás se dirijan con confianza a la persona y esperen de ella algún tipo de ayuda. Muchas de estas personas son selectivas y se mantienen alejadas de lo malo; en cambio, otras son de buena fe y dejan que se aprovechen de ellas. Sólo perciben lo agradable y lo que les sirve para su prosperidad. Normalmente, la capacidad de diferenciación está muy desarrollada. De todos modos, en ocasiones, esta concentración de atención en el yo también puede producir un trauma de niño mimado y, en casos extremos, puede convertirse en una debilidad del yo. En ese caso, se trata de personas que no tienen capacidad de disciplina y que eluden cualquier tipo de dureza.
Como podemos imaginarnos, en situaciones difíciles, estas personas acostumbran a reaccionar mal. La gran sensibilidad a los estímulos positivos puede invertirse de forma automática. Cuando hay influencias negativas, la persona puede verse incapaz de soportarlas o de luchar contra ellas. Entonces, la persona se ve entregada a las fuerzas externas y se convierte en el juguete de las circunstancias. En primer lugar por ser demasiado optimista, por tener demasiada buena fe y por ser demasiado inocente y, en segundo lugar, porque no puede oponer resistencia y se siente muy débil. Estas personas no han aprendido a desenvolverse en situaciones duras. A las personas con Júpiter en esta posición les resulta difícil manejar los rechazos, las pérdidas de posición, las injusticias y las pérdidas de todo tipo. Ni siquiera se imaginan que este tipo de cosas desagradables les puedan llegar a ocurrir. A menudo, hacen una valoración errónea tanto de las circunstancias como de sí mismas, llegando a conclusiones unilaterales y poco realistas.
Mercurio
Si el planeta de la capacidad de expresión intelectual se encuentra en el AC o en el DC, el lenguaje está directamente relacionado con el yo. Estas personas son capaces de captar la atención con el lenguaje; acostumbran a ser oradores brillantes y fascinan a sus oyentes. En determinados signos y con determinados aspectos a este planeta, la persona puede convertirse en una autoridad respetable por su dominio de a palabra y por sus conocimientos intelectuales. Estas personas acostumbran a hablar mucho de sí mismas o de lo que les ha ocurrido en la vida. Todo gira sobre sí mismas; todo lo que han aprendido, leído y experimentado lo ponen en referencia con su propio yo.
Como Mercurio es un planeta del pensamiento que puede emplearse de forma extraordinaria en la combinatoria, expresa al yo en todos sus matices. Puede hablarse de uno mismo o participar a los demás de lo que se piensa, lo que se siente y lo que se desea. En casos equilibrados puede traducirse en una gran capacidad de contacto y en casos exageradamente narcisistas puede producir una verdadera avalancha de palabras.
Las circunstancias del nacimiento son variables. En muchos casos, durante el parto había mucho ruido, los presentes estaban constantemente hablando o el recién nacido anunció su llegada con fuertes gritos. Conversaciones o comunicaciones sobre distintos temas, no sólo sobre el nacimiento, pueden estimular a este tipo de personas a hablar sobre sí mismas y, de esta forma, a atraer la atención de los demás. Muchas veces, la aparición en escena de estas personas es muy efectista. Pero otras experimentan precisamente lo contrario: cuanto más hablan sobre sí mismas, menos escuchadas se sienten por los demás y más nerviosos ponen a los oyentes, sobretodo si Mercurio se encuentra en el DC y el primer aspecto primario del PE fue una oposición.
Marte
Este enérgico planeta masculino caracteriza al yo de una forma especial. El yo es marcianamente fuerte y está dispuesto a luchar. En este caso, la persona utiliza todas sus fuerzas para la imposición y el reconocimiento del yo. Siempre está preparada para defenderse, para entrar en escena o para aventajar a los demás.
Con Marte antes del AC, tenemos al típico planeta en estrés que Gauquelin constató que se encontraban en muchos deportistas de élite en sus investigaciones estadísticas. En este caso, Marte activa de forma muy importante al yo para imponerse, para superar resistencias, para luchar y para vencer a los demás. Como planeta motor y dador de impulso, Marte libera mucha energía para que el yo prevalezca. Esta posición hace que la persona intente ser la número uno, la mejor o la invencible en alguna área, bien sea en el deporte, en el trabajo, en la sexualidad, etc.
En lo referente a las circunstancias del nacimiento, en muchas ocasiones se dan casos de intervenciones en las que se emplea la fuerza, por ejemplo realizando cesáreas (Marte está relacionado con el cuchillo) o mediante la utilización de fórceps. Como puede entenderse, con estas intervenciones, el recién nacido se ve en una situación de peligro y moviliza todas sus fuerzas para defenderse. Con este tipo de improntas, el yo se opone enérgicamente a cualquier tipo de exigencia que suponga una contrariedad para mostrar que no se trata de una persona con la que se pueda hacer lo que se quiera.
En el caso de un horóscopo femenino con Marte en el AC o en el DC, tal vez se notificó a los padres que se iba a tratar de un niño y finalmente fue una niña. Estas situaciones también acostumbran a darse en personas con Marte o con Venus en el IC o en el MC, es decir, en cuadratura con el AC. Al nacer, se descubrió que era una niña y eso ocasionó un repentino y momentáneo sentimiento de rechazo. La primera impronta del yo fue la desilusión de no ser un niño. Esto afecta a la confianza sexual del yo y, normalmente, se percibe como un rechazo o como un insulto. Como consecuencia, la persona se avergüenza de pertenecer al sexo femenino y preferiría haber sido un varón. Una persona así, acostumbra a esforzarse durante mucho tiempo en tener una conducta varonil o en conseguir un alto rendimiento en el deporte o en la escuela para, de esta forma, conseguir la alegría y el reconocimiento del padre. En muchos casos, con una impronta de este tipo, a la persona le puede costar mucho trabajo ser una mujer.
Venus
En el AC, Venus, el símbolo de lo femenino, de la belleza y de la armonía, sensibiliza a la persona hacia las cosas bellas de la vida. Normalmente se trata de personas bellas, cuya gracia natural causa fascinación, que tienen un comportamiento muy refinado y un gran sentido de la estética. Atraen lo bello y son altamente valoradas y muy amadas por sus semejantes. Nadie les cree capaces de nada malo, irradian bondad y calor, y despiertan confianza y simpatía. Por lo general, las circunstancias del nacimiento fueron armónicas. Su nacimiento era esperado por los padres y todo estaba preparado de modo que su vida fuera agradable por todas partes. Todo estaba preparado para proteger al recién nacido de experiencias negativas o perturbadoras. Evidentemente, una impronta de nacimiento tan armónica como esta, se irradia al entorno. Esta popularidad y esta expectación de cosas buenas y bellas caracterizan de forma especial al yo y continua durante mucho tiempo en la vida.
Pero, a parte de esta irradiación armónica, esta impronta también tiene una parte de sombra. Es precisamente lo contrario de Marte. Si bien la belleza y la gracia de la persona son muy seductoras, esta posición de Venus no es en absoluto adecuada para la imposición activa del propio yo. Cuando se trata de arriesgarse por algo, de abordar conflictos o de imponer los propios objetivos, Venus se asusta. Si se encuentra en un signo cardinal puede surgir el impulso de imponerse, pero pronto desaparece. La energía de la vida no se emplea para imponer el propio yo sino que se dirige hacia otras cosas. Venus quiere expandir la belleza y la armonía y se niega a ver lo negativo. Muchas veces esto resulta en un disimulo de las situaciones. Todo lo que le resulta desagradable se aparta a un lado con gran delicadeza. De este modo, el yo se afemina e imposibilita la imposición del propio yo.
Tanto los varones como las mujeres con Venus en el AC (o cerca), hacen un gran esfuerzo por conseguir el propio bienestar. Con frecuencia, también se encuentran comportamientos narcisistas; entonces, la persona se sobrevalora y sus exigencias acaban siendo una carga para el entorno. Estas personas han sido protegidas y mimadas durante tanto tiempo que no han desarrollado su fuerza. Algunas tienen verdaderas dificultades para resolver las cuestiones existenciales. Con el tiempo deben aprender a responsabilizarse de su propia vida y a equilibrar su dependencia del tú.