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BOLETÍN
TRIMESTRAL núm. 58 - Octubre-Diciiembre
2007 - 5,00€
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Sumario
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M. Angeles Rubio -> |
---> Consuelo
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Mª Ángeles Rubio es dip. API y profesora B de los cursos presenciales en Madrid. Esta es la carta de alguien muy especial en mi familia. Sin duda ella ha marcado profundamente lo que actualmente somos, y ha encajado perfectamente en nuestros patrones de conducta y en nuestras pautas psíquicas, realizando para nosotros un papel que, debo admitir, no ha sido fácil de llevar a cabo. Probablemente su alma, al encarnarse, sabía de la dificultad del trabajo; y aún así decidió aceptarlo. Su personalidad no se ha creado precisamente muchos amores incondicionales, ni el reconocimiento de los más allegados; más bien al contrario, ha servido continuamente de reactivo; un reactivo que ha sacado en nosotros aquello que más escondido estaba y que más temíamos: nuestras pautas más inconscientes. Ahora que se encuentra en la vejez y con la cabeza trastornada, es más fácil ver cómo se ha ido desplegando su personalidad y se ha ido ajustando a la energía que está reflejada en su carta. Por supuesto Consuelo, como todos nosotros, siempre pudo elegir, pero la dificultad era grande e hizo lo mejor que pudo con ella. Siempre es más fácil interpretar una carta cuando la vida nos ha mostrado el dibujo que con los años se ha ido perfilando, es como ir encajando las piezas de un puzzle que se ajusta sin dificultad. En este caso, con 85 años, también es así.
En realidad esta imagen encaja bastante bien con lo que se percibe de ella a simple vista aún hoy: una persona muy movida, pizpireta, incansable, siempre dispuesta a echar a andar hacia delante sin tener un propósito, sin un camino que realizar, tan sólo por el deseo de moverse, de no estarse quieta. Quizás la quietud sea lo más difícil para ella y lo que en este momento de su vida le ocasiona mayores problemas. Ya desde pequeña le gustaba bajar a la calle a jugar y se quejaba de que su hermana se quedara en casa, algo que le parecía aburridísimo. Salir, echar a andar, sentirse viva mientras camina, esto ha sido y es algo fundamental para ella. La figura está compuesta por dos triángulos grandes de aprendizaje. A menudo uno se pregunta cómo se vive una figura desconectada, qué tipo de personalidad produce y cómo se refleja esto en la conducta cotidiana. En este caso es bastante evidente, ella tenía dos caras, doble personalidad. Quizás en esta época hubiera ido al psicólogo y le hubieran diagnosticado algún tipo de enfermedad de tipo psíquico, pero en su época esto no entraba dentro de lo posible y así se fue convirtiendo en alguien que podía pasar rápidamente de una personalidad a la otra sin mayor problema, sin ningún sentimiento de culpabilidad o de incoherencia; para ella era lo normal y nunca pudo admitir que esto fuera una dificultad, aunque en realidad le ocasionó muchos problemas en las relaciones y en cierto modo la llevó a la soledad. Porque si a alguien le dices que la aprecias y que es tu amiga y cuando se da la vuelta la pones de hoja de perejil lo más probable es que la relación acabe mal. Esta dualidad se expresa no solamente a través de los dos triángulos, sino incluso en el mismo triángulo que se sitúa en el lado del tú. Con el trígono entre Urano y Plutón, en signos de agua, ella mostraba una disposición agradable, encantadora, que hacía que el otro se sintiera incluido y cómodo en su presencia. Con el aspecto rojo, la cuadratura entre Saturno y Plutón, necesitaba marcar distancias, había mucho rechazo hacia el otro en este aspecto y ella lo solucionaba alejándose, no llegando casi nunca a la intimidad y dejando bien claro que quien mandaba era ella.
Es curioso destacar que si miramos la Carta de las Casas esta incoherencia desaparece y, salvo Urano, todos los planetas aparecen insertados en la figura. El entorno, y sobre todo su papel de madre y profesora, le permitió dar coherencia a su figura y llevar una vida bastante normal. En esta carta la posición de Saturno y de la Luna es fundamental, pues hace de enlace de todos los aspectos y conexiona la energía. Por otro lado parecía que los demás influían en ella, pero no era así, cualquier persona que acabara de conocer y que le daba alguna información que para ella era relevante le hacía tomar una decisión que inmediatamente después dejaba de lado para hacer lo que a ella le parecía. Nunca logramos que hiciera algo teniendo en cuenta las opiniones de los demás, la conveniencia evidente de actuar de una manera determinada, más juiciosa y sensata, o los sentimientos de los otros. Sus decisiones cambiaban y oscilaban de la misma manera que las alas de la mariposa de plástico y uno nunca sabía qué es lo que iba a hacer. Para ella esto no suponía un problema, decir una cosa y hacer la contraria en ella era algo lógico y normal y no le causaba ningún malestar o incomodidad, más bien al contrario. Esto le hacía pensar que era inteligente y capaz de tomar sus propias decisiones. Obviamente esto la llevó a cometer graves errores, errores que sólo eran considerados como tales por los demás, pues ella se sentía siempre satisfecha con sus acciones y decisiones.
Como se ve la figura es vertical, con una cierta inclinación hacia el tú a través de la posición de Plutón en la casa 7. Su objetivo siempre ha sido ser ella y en una época en la que las mujeres eran sumisas y no trabajaban fuera con frecuencia, ella luchó por sus derechos dentro de la familia, por llevar el dinero a casa junto con el marido, por hacer valer su voluntad, por ser quien tomara las decisiones y por diferenciarse del resto. Con el deseo de no extenderme demasiado, subrayaré sólo algunos puntos importantes de la carta que son dignos de destacar porque son ejemplos muy claros de las posiciones y aspectos que aparecen reflejados. Por ejemplo, la casa nueve aparece muy ocupada; ella, que ha sido profesora de francés, ha tenido siempre en muy alto valor la educación y los estudios. Su padre también fue profesor y para ella era como heredar un reino el seguir con la profesión de su padre a quien veneraba. Los planetas en la casa dos que ya se encuentran en la zona mutable de la casa indican también un deseo constante de demostrar cuánto sabía, y en verdad era muy inteligente, y cuánto le gustaba estudiar, sobre todo en la adolescencia. Esto se quedó marcado como una subpersonalidad, la de la profesora y la estudiante perfectas, y ciertamente en los dos casos realizó un buen papel puesto que como profesora fue muy querida por sus alumnas ( Júpiter,Luna y Saturno en casa 9) y siempre procuró ayudarlas en sus estudios y en su vida personal. Sin embargo estas subpersonalidades se quedaron bloqueadas y no siguieron creciendo con ella, así se convirtieron en una máscara, en una tarjeta de presentación sin un verdadero deseo de aprender cada vez algo más o algo diferente. También hay que observar el papel de Urano en casa 2 y su viaje a Francia durante la Guerra Civil, allí estuvo todo el tiempo que duró la guerra y gracias a ello aprendió el francés que luego enseñó a sus alumnas. El Plutón el casa 7 y en Cáncer nos habla, en este caso en concreto, de relaciones difíciles con el tú, muy posesivas en algunos casos, queriendo ser la que dominaba, y siempre con celos de los otros. Las relaciones dentro de la familia se convierten en el centro de su intercambio con el tú y crea una atmósfera bastante asfixiante. La cuadratura con Saturno desde luego no aligera esta tensión y Marte en la casa 11 tampoco. Saturno en Libra también habla de dificultades en las relaciones y en la pareja, algo que sin duda ocurrió pues su matrimonio fue de los del tipo sumisión-tiranía, con toda la complejidad y ambivalencia que esto conlleva. Saturno en 9 también nos habla de su necesidad de vivir la espiritualidad de la casa 9 a través del dogma religioso de la época, y así fue una mujer de las que gustaba de ir a misa y cumplir con los deberes de la Iglesia. Para ella los preceptos religiosos han sido muy importantes y han regido su vida, aunque con las contradicciones que ya hemos visto anteriormente. Siempre ha tenido una gran fe y ha sido optimista ante la vida –esto viene dado por los planetas en 9–, y esto la ha ayudado enormemente cuando se ha tenido que enfrentar a sus problemas; sin embargo, nunca ha trascendido lo religioso para llegar a lo espiritual. En la relación con los padres hay mucho que contar, aunque no tenemos demasiado espacio ya. Con el padre mantuvo una fuerte relación edípica que fue mostrando su intensidad con los años a medida que envejecía y perdía la cabeza. La conjunción Sol-Venus y el quincuncio con la Luna quizás influyan en ello, así como la oposición Sol-Neptuno de la Carta de las Casas. Como ya he dicho antes, el padre era profesor, escritor, sabio, alguien muy especial a quien ella veía como un dios.
Su madre, que murió cuando ella tenía 16 años tiene un papel más secundario en su vida. Ella habla de su madre como una mujer muy buena y trabajadora, pero inculta; y en cierto modo se sentía un poco avergonzada de ella, ya que fue la segunda mujer de su padre, quien se casó para que cuidara a los cinco hijos de su primer matrimonio. La figura de la madre aparece reflejada en la posición de Saturno cerca del PR de la casa 9 en Libra. Para Consuelo, su madre era como la criada de todos y esto le produjo siempre un cierto sentimiento de inferioridad que intentó subsanar siendo la mejor en todo aquello que hacía, para ella ser la mejor y dar a entender que tenía estudios y una cierta posición era fundamental. Si nos fijamos, esto podría venir dado por la posición de Júpiter en estrés de la casa X. Si alguien no la consideraba inteligente o con cierta categoría por tener estudios entonces esa persona dejaba de interesarle. Su Júpiter siempre necesitaba compararse y tener la seguridad de que ella estaba arriba. La relación con sus hermanos siempre fue muy difícil, eran 7 de los cuales 5 eran chicas. La cuadratura con Marte del stellium, así como Urano en casa 3 inciden en este aspecto de la relación fraternal.
Actualmente Consuelo padece demencia y muestra diversas obsesiones y manías que hacen difícil la convivencia. Salvo por sus dos hijos, se encuentra bastante sola, y vive en su mundo de la infancia en el que habitan su padre y sus hermanos. A veces me pregunto si ella habría podido hacer otra cosa con su vida, si realmente tuvo la oportunidad de cambiar y de abrir su corazón o si se quedó enganchada en los viejos hábitos que le daban seguridad y la limitaban tremendamente en su crecimiento como persona. Las personas de esta generación no lo tuvieron fácil, sobrevivieron a la guerra para encontrarse con todo el horror de la posguerra, la escasez, la oscuridad, la tristeza de una vida con poco futuro. No creo que podamos juzgarlas y decidir si hicieron bien o mal, hicieron lo que pudieron, igual que hacemos todos ¿no es así? Mª Ángeles Rubio |
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