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BOLETÍN
TRIMESTRAL núm. 58 - Octubre-Diciiembre
2007 - 5,00€
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Sumario
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M. A. Rubio -> |
---> Oposiciones
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Mª Ángeles Rubio es dip. API y profesora B de los cursos presenciales en Madrid. A menudo al mirar con detenimiento las oposiciones de mi carta he sentido cierta inquietud, cierta incertidumbre ¿qué querrán decirme? ¿para qué están ahí?. Con una carta tan azul la barrera roja evoca en mí muchas posibilidades y casi ninguna certeza. Las oposiciones han sido siempre mi aspecto preferido, a pesar de que entender las mías propias me lleva mucho tiempo y una gran cantidad de trabajo personal. En realidad me parece que son realmente interesantes y atractivas, un gran desafío para todo aquel que las tiene. Cuando tenemos una oposición en nuestra carta nos sentimos divididos, separados en la energía que esos planetas simbolizan. Esto puede ser algo consciente, de lo que uno se da cuenta claramente, o por el contrario puede ser algo inconsciente, que nos molesta, que nos saca de nosotros mismos de vez en cuando pero que no llegamos a comprender en su totalidad. Dependiendo de la posición de los planetas en las casas y en los signos la toma de conciencia es más o menos trabajosa. Por ejemplo una oposición en el eje mutable 3/9 es algo más manejable que una oposición que se encuentre en el eje 2/8 y además con un planeta cerca del PR es más difícil tomar conciencia de lo que realmente sucede. Esto no quiere decir que no sintamos la tensión y la energía propia de la oposición, sino que no nos damos realmente cuenta de cómo es esa parte de nosotros con tanta claridad como en el caso anterior.
Cuando estamos en medio de una oposición sentimos que estamos divididos, separados, rotos por dentro, nos resulta imposible unir esas dos partes de nosotros que la experiencia del momento nos presenta como una situación de difícil elección, yo diría que de imposible elección. Y nuestra respuesta suele ser la de aguantar, la de retener y contener, la de evitar que aquello se desborde, pero esta tensión es muy difícil de mantener y a menudo nos hacemos daño con ella. Queremos unir fuera lo que está desunido dentro, cuando en realidad el proceso debería ser al contrario, así que el trabajo consiste, en mi opinión, en ir hacia adentro, en intentar ver dónde y cómo nos separamos, cómo esas dos subpersonalidades representadas por los planetas han ido manejando nuestra vida y nos han conducido al momento presente. Estas subpersonalidades se han manifestado siempre disociadas, como si estuvieran reñidas. Puede que a lo largo de nuestra vida nos hayamos identificado con una de ellas y hayamos proyectado en los demás la otra, o bien hayamos ido alternando entre ellas como en un juego de pin-pon, pero nuestra mente habitualmente las ha vivido de una manera disociada.
Cuando el punto de edad se sitúa en una oposición esto nos permite reconocer esas dos partes de nuestra personalidad que están como reñidas y comprender cómo se manifiestan y qué mecanismos hemos ido desarrollando para convivir con ellas. Seguramente el punto de edad nos llevará a experimentar una situación conflictiva que nos lleva al límite y que nos bloquea por completo pues como dije antes la elección se hace imposible. Es como si la vida nos colocara ante dos caminos y nos sentimos incapaces de elegir entre ellos puesto que los percibimos como una polaridad excluyente y nuestro anhelo es poder unir ambos. Por debajo de esto está nuestra alma guiando nuestra vida y creando una situación que nos permita entrar en contacto con ella de una manera más consciente. El alma desea que experimentemos que más allá de la ilusión de la polaridad y de la imposibilidad se encuentra una dimensión espiritual que nos guía y nos llena de sentido, y no sólo esto, sino también una solución a la problemática planteada por la oposición que pasa por la integración de la personalidad y por un aumento de energía vital. El alma desea que nos volvamos creativos y encontremos nuevas maneras de enfrentar la situación y de reconocernos a nosotros mismos como seres espirituales capaces de crear nuestra propia vida. Meditando sobre las polaridades se me ocurrió este sencillo cuento que puede ayudarnos a descargar tensiones cuando estas son muy fuertes y a tener una visión diferente del asunto que nos afecta en el momento en el que estamos atravesando por una oposición. El cuento nos permite llegar al inconsciente y a la esencia de las cosas, nos disfraza los temores con el color de la noche y nos hace creer en la magia de la solución inesperada. Espero que os guste.
Dios mío, que alguien me ayude, voy a morir tanto si tomo un camino como si tomo otro como si me quedo aquí parada. Por favor, necesito ayuda. Al instante apareció a su lado un hombre mayor de aspecto afable y mirada bondadosa. No tengas miedo le dijo, no importa el camino que elijas pues ambos son seguros. - Es imposible que sean seguros, mira los carteles. Bueno, quizás estos carteles los pusieron aquí hace mucho y ya no sea cierto lo que dicen, vamos a probar caminando un poquito por cada uno de ellos a ver qué pasa. Y así comenzaron a caminar por el camino en el que había lobos. A los pocos minutos escucharon un gran estruendo de escopetas y cazadores gritando con una jauría de perros. Los hombres del pueblo habían salido en batida contra los lobos pues estos estaban atacando las granjas. De pronto el camino se quedó despejado y libre y a lo lejos vieron la luz de la casa y se sintieron a salvo. Espera un momento - le dijo su guía. Vamos a regresar al cruce y vamos a coger el otro camino verás como también es seguro. A pesar del miedo de la niña decidieron coger el otro camino. La noche era más oscura y parecía más amenazadora que antes. Comenzaron a andar y les salió un ladrón al paso, la niña estaba terriblemente asustada y al ir a coger la mano de su guía vio que este había desaparecido. El ladrón al verla sola se compadeció de ella pues él tenía una hija de la edad de la niña. Le preguntó hacia donde iba y la niña le dijo que se había perdido y que pensaba que en la casa cuya luz se veía al fondo estaría segura. El ladrón que como todos los ladrones era fuerte y mal encarado la cogió en sus brazos y la llevó hasta la puerta de la casa. Aquí me despido de ti –le dijo- no puedo ir más allá pues me reconocerían y me apresarían, pero aquí ya no te pasará nada, estarás segura. La niña le agradeció que la hubiera llevado hasta la casa y le dio un beso en la mejilla. Estaba muy contenta pues ahora sentía hambre y frío y adentro se oía el sonido de los cubiertos entrechocando en los platos y por la chimenea el olor a comida recién hecha salía y se esparcía alrededor. Se paró antes de llamar a la puerta y sin saber por qué se volvió y allí, junto a la cerca estaba su compañero, el que la había ayudado a ir por el camino de los lobos y quien luego la abandonó con el ladrón.
Y diciendo esto le cogió de la mano y tiró de él para que se bajara y pudiera darle las gracias al oído a la vez que le daba un beso. Y esta es la historia de las oposiciones. No importa que camino elijas pues cualquiera de ellos te llevará al centro y te habrás enfrentado a tu propio miedo, un miedo oculto e inconsciente que te paraliza o te ciega de tal manera que no puedes ver nada más. Espero que la próxima vez que te encuentres en una situación así te acuerdes del cuento y la resuelvas sin temor. Mª Ángeles Rubio |
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