Eugenio es dip A.P.I. y profesor de cursos B en Madrid, www.psycoastro.org/.
El último fin de semana del mes de Marzo-Abril del 2007, asistimos a un nuevo seminario
ofrecido por Michael Huber, en el que exponía por primera vez en España sus últimas investigaciones, y que se referían a nuevos aspectos relativos a las figuras
de aspectos. Intentaré resumir al máximo lo que allí se expuso sobre los centros
radiantes, no sin antes advertir que los cálculos aquí utilizados para el dibujo de los
aspectos en el horóscopo, y como resultado la imagen de la figura de aspectos
completa están referidos a la metodología “Huber”. Para ello recordaré que solo se
dibujan los aspectos múltiplos de 30º, que además se dibujan solo los aspectos que
se establecen entre los planetas entre sí incluyendo el nodo norte, y que no se
dibujan aspectos con las cúspides de las casas ni con otros elementos aparte de los
referidos. También y a efectos del color quiero indicar que la oposición y la
cuadratura se dibujan en rojo, el trígono y el sextil se dibujan en azul y el
quincuncio y el semisextil se dibujan en verde.
Será necesario comprender respecto a la consideración de la figura de aspectos,
que dicha figura abarca todo el espacio o círculo en donde se reflejan los aspectos,
y que puede comprenderse como un todo orgánico por donde circulan energías de
diferentes categorías y con diferentes cualidades, y además donde los espacios
vacíos toman también un valor importante, ya sea por posición en los cuadrantes,
dirección, tamaño, forma etc. Tenemos entonces que las líneas o aspectos
individuales, las figuras más complejas o conjuntos de aspectos conectados y los
espacios, forman un intricado mini-universo personal en donde cada parte y la
relación entre las partes adquieren múltiples significados.
Partiendo desde esta percepción, las tres configuraciones que se expusieron en este
seminario fueron las siguientes: Centros Radiantes, Huecos y Canales.
Los centros radiantes se forman cuando tres o más líneas de aspectos se cruzan
sobre un mismo punto en el espacio, con un pequeño margen de desviación relativo
que no puede superar la anchura de una línea. Por tanto tenemos que en un punto
se resume y sintetiza la energía que proviene de al menos seis fuerzas planetarias.
Esto aporta fundamentalmente conciencia. Una conciencia que proviene desde
diferentes centros energéticos con cualidades propias, por diferentes canales
también cualificados, y que adquiere una especie de personalidad propia o lo que
denominamos como una subpersonalidad muy fuerte y elaborada que en muchos
momentos puede considerarse dominante, ya que integra al menos la energía de
algo más de la mitad de los planetas. La sensación que un centro radiante puede
producir dentro de la personalidad, es la de poder y dominio. En realidad es una
sensación que puede ser muy engañosa y ambigua. Como centro de conciencia
integrado representa un grado más alto en el camino de ascenso hacia la unidad, y
por tanto puede representar un gran talento o capacidad por encima de las
capacidades habituales, y se puede convertir en una herramienta de realización con
potentes efectos en el mundo objetivo. Aquí tenemos que considerar al Alma como
el elemento que debería tomar el control de este centro o subpersonalidad con el
fin de alcanzar realizaciones inherentes a su propósito, y en este caso el resultado
sería el óptimo. Sin embargo nos podríamos encontrar con que no se hubiese
producido este control, por diferentes causas, y entonces la subpersonalidad
resultante, con plena conciencia de su poder y respondiendo a objetivos personales
e intereses egoístas, podría alcanzar un gran poder. Esto podría marginar al resto
de fuerzas planetarias, absorbiendo su energía y debilitándolas, sometiendo a su
vez a la personalidad y sustituyendo su papel integrador, desde un centro de
gravedad alternativo.
Los procesos concretos que se pueden desenvolver a partir
de estos centros pueden ser múltiples en función de los planetas implicados y el
tipo y grado de control, pero en cualquier caso representan potentes centros de
conciencia con una gran capacidad de actuación, más allá de que se pueda considerar como algo positivo o negativo, y siempre en función del grado de
equilibrio-desequilibrio que produzcan en el conjunto de la personalidad. Aquí
podemos ver un reflejo o analogía de los problemas y luchas que se producen entre
alma y personalidad, ya que un centro radiante potente puede sentirse como una
fuerte personalidad que no esta dispuesta a ceder el control a la personalidad
misma o ni siquiera al alma que podría utilizarla. Al respecto de estas luchas
reproduzco el siguiente párrafo de Roberto Assagioli “es necesario reconocer y
tener siempre presente, tanto en la teoría como en la práctica, la gran diferencia
existente entre el espíritu individual en su naturaleza esencial, el Yo superior o Si
mismo real, y la pequeña personalidad ordinaria, el pequeño yo que habitualmente
conocemos. No reconocer esta diferencia, acarrea una serie de absurdas y
peligrosas consecuencias”.
El funcionamiento de los centros radiantes difiere de acuerdo con el paso del
tiempo, ya que a lo largo de la vida tanto el nivel de conciencia que se adquiere
sobre los mismos así como la progresiva experimentación de sus efectos mejoran la
aplicación y efectividad de su utilización. Al principio puede que sean observados y
utilizados unas pocas veces a lo largo de muchos años, y en condiciones muy
especiales que inconscientemente los activan, sin embargo poco a poco entran en
funcionamiento con más frecuencia y se comienza a ejercer control voluntario y
consciente sobre los mismos. Sin embargo, al llegar a un punto de uso frecuente
de los mismos, se genera un colapso energético producido por el desgaste excesivo
de energía de la que no se tiene conciencia hasta que no se experimentan una y
otra vez estas situaciones de encontrarse cargado y poderoso y de repente caer en
un vacío profundo y una situación de impotencia. Estos altibajos demuestran que la
utilización de dichos centros todavía se realiza de una forma personal y no existe
intervención del Yo Superior. Cuando la persona aprende que la utilización personal
de esta energía produce también estos efectos negativos que le sumen en ese vacío
indeseable, aprende poco a poco a soltar y a resignarse a utilizar dichos centros.
Este abandono progresivo y voluntario tiene un efecto transformador y
repentinamente el Yo Superior toma el control en esta situación de vació de la
función personal y a partir de ese momento el centro radiante puede actuar libre y
permanentemente sin que vuelvan a producir más colapsos como los
experimentados previamente. La energía del Yo superior es inagotable, y en estas
condiciones el centro radiante comienza su actividad motivada por cuestiones
transcendentes y la personalidad no se agota porque la energía proviene del Ser
trascendente, y entonces la efectividad es máxima. Este sería el último nivel
alcanzado en el proceso de desenvolvimiento de los centros radiantes.
De forma descriptiva los centros radiantes pueden ser de un solo color, de dos o de
tres colores. Por ejemplo los centros radiantes rojos indican una súper-expresión
relacionada con la voluntad y el esfuerzo. En el caso de tener 3 oposiciones el
centro radiante rojo se produciría en el centro mismo, en contacto con el alma
misma, que podría utilizarlo como herramienta de realización en el
desenvolvimiento de la personalidad. Los centros solamente verdes nos llevarían a
expresar cualidades relacionadas con la percepción y la comunicación, sensibilidad
y cualidades más bien intelectuales, mientras que en azul otorgaría capacidades
estéticas y artísticas sumamente armónicas, también bondad, misticismo etc. Los
centros multicolores combinarían estos efectos, siendo los tricolores los que pueden
utilizar al mismo tiempo las tres dimensiones aunque con menos intensidad
particular.
La posición o cercanía de los centros radiantes respecto al centro o respecto a la
periferia, es otra de las características importantes de los centros radiantes. Así
podemos encontrar centros radiantes en el centro mismo como los producidos por
tres oposiciones, o centros radiantes que se dibujan en las zonas intermedias del
círculo, entre el centro y la periferia, o inclusive que se pueden formar en las posiciones externas ya en contacto con el círculo de los signos zodiacales. Los
centros más internos están más preparados para ser utilizados más fácilmente por
el alma ya que el contacto es extremo. Este tipo de centros pueden ser
desconocidos o ignorados por el mundo externo objetivo, ya que la persona puede
utilizarlos dentro de su propio ser sin necesidad de expresión objetiva. Al contrario
los centros que se encuentran cercanos a la zona externa, tienen más dificultad
para ser controlados y motivados por el alma, en sus primeras etapas, ya que su
influjo energético se hace muy patente en el entorno inmediato, y entonces se
produce una relación intensa entre el mundo objetivo y la energía de este centro.
Las personas reconocen esta capacidad y la solicitan y el sujeto reacciona a esta
solicitud con una gran motivación ya que adquiere relevancia y éxito. Los efectos
objetivos suelen ser mucho más intensos contra más externo se encuentra el
centro, pero sin embargo es también mucho más posible que se produzca un
desequilibrio en la personalidad como ya se ha explicado anteriormente.
También podemos extraer información de la Casa sobre la que se proyecta el centro
radiante. Si establecemos una línea desde el centro mismo de la carta que
atraviese el punto radiante, su proyección sale por una Casa determinada, y en
ésta podemos ver los aspectos en donde se concretará la acción energética de
dicho centro, o desde donde provendrá la absorción o la exaltación de sus
capacidades. En la cúspide las exigencias del entorno serán mucho más altas y el
desgaste exterior muy notable, mientras en el punto de reposo de la casa se puede
controlar mejor. La cruz de la casa también tiene su relevancia, y del mismo modo
podemos tomar los elementos tradicionales de la interpretación astrológica. Pero
siempre deberemos tener en cuenta los planetas que intervienen en la construcción
de esta configuración, así como los planetas sobre los que caigan las proyecciones
de los centros radiantes.
Por ejemplo tenemos en la carta de la Madre
Teresa un centro radiante de cuatro aspectos
(8 planetas) que se proyecta exactamente
sobre Neptuno en Cáncer en conjunción con
cúspide de Casa VIII. Esta es una súperpersonalidad
muy potente de color rojo, y
curiosamente alineada exactamente con otro
centro radiante más interno. El efecto del
planeta Neptuno y de su posición por signo y
casa son patentes en la aplicación práctica de
la energía de este centro.
Finalmente se vieron diferentes ejemplos de
personalidades destacadas, en las que se puso
de manifiesto la relación entre los centros radiantes y el efecto o impacto que
dichas personalidades han tenido sobre la sociedad en general. En esta lista de
personajes destacados con centros radiantes caben destacar: Sigmund Freíd, Carl
Jung, Brigitte Bardot, Bernadette de Lourdes, David Copperfield, Tina Turner,
Robert Kennedy, Franz Schubert, Salvador Dali, Gunther Grass etc.
Eugenio López, e-mail: elopezgo@ya.com