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Mª Angeles es dip A.P.I. y profesora de cursos B en Madrid.
Los cuentos son una magnifica forma de acceder a nuestro inconsciente y a los arquetipos universales que forman parte significativa de nuestra motivación. Además de hacernos soñar y conectar con fuerzas primitivas de nuestra naturaleza nos permiten fantasear y creer en un mundo donde todo es posible. Los cuentos y la escritura poseen también un valor terapéutico ya que nos permiten expresar nuestros sentimientos más profundos de manera creativa y constructiva, ayudándonos a liberar tensiones y a crear mundos alternativos a través de los cuales podemos expresar aquello que deseamos, anhelamos o necesitamos. Desde siempre he amado a los cuentos porque me han permitido conectar con mi esencia y vivir el mundo de la fantasía. El cuento nos convierte en magos, en reyes de la creación, y eso es lo que realmente somos aunque nos cueste creerlo. Por esta razón los niños, que aún no han olvidado quienes son realmente, aman los cuentos y saben que todo lo que allí ocurre es absolutamente cierto. Yo también creo que es así y que somos capaces de crear nuestra realidad de forma consciente usando la magia de nuestra intención y de nuestro deseo profundo y transformador, guiados por nuestra alma. Por esto he decidido compartir con vosotros estos cuentos, espero que os gusten y que os animen a volveros creativos para experimentar quiénes sois realmente.
Más cuentos de Mª Ángeles Rubio en la web: www.astrohuber.es/cuentos.html
EL ASTRÓLOGO SABIO
Ella miró el mapa y puso el dedo en aquel montañoso y lejano lugar llamado Dajeerling. Sin pensárselo dos veces telefoneó y consiguió el billete de avión. Un par de días más tarde se encontraba en aquel fantástico lugar al que una pasión desconocida la había llevado. Recorrió la ciudad, se interesó por su historia ancestral, sonrió a los que caminaban por la calle y disfrutó de su exquisita comida. Tras una semana escuchó que en las montañas había un monasterio budista y decidió arriesgarse y subir a visitarlo. No fue fácil llegar hasta allí, el camino era escarpado y se tardaban tres días a pie y a caballo, a medida que subían el frío arreciaba y el paisaje se hacía más y más inhóspito. Aún no sabía por qué había decidido hacer aquel viaje, por qué había querido ir a ese perdido monasterio en lo alto de las montañas.
Cuando por fin llegaron se alegró de encontrar al menos un refugio donde guarecerse de la inminente tormenta. Los monjes eran muy amables y le dispusieron una bonita habitación con muebles de colorido alegre y chillón lleno de animales fantásticos. Al entrar en el monasterio se sintió reconfortada, no sólo por la promesa de una estufa que la calentara y de comida recién hecha, era un sentimiento distinto, como si algo familiar la hiciera sentirse bien de pronto.
Los monjes la acogieron con cariño, le enseñaron las diferentes estancias y la invitaron a rezar y a compartir sus quehaceres. Ella se sintió feliz de estar allí, por primera vez en mucho tiempo, desde que perdiera a su hijo, se sintió llena de paz y de calma, como si en aquel lugar su corazón se estuviera curando y ya no fuera necesario llorar cada día. Los días pasaban y ella no pensaba en regresar, no quería volver a su casa vacía, ni a su trabajo monótono, quería quedarse allí por más tiempo hasta que todas las heridas hubieran cicatrizado y estuviera verdaderamente a salvo de la tristeza. Solía hablar con los monjes en un inglés muy sencillo, algunos de ellos la entendían y otros tan solo se sonreían y la acompañaban con su sonrisa. No los conocía a todos, algunos apenas salían y el más anciano no dejaba nunca sus habitaciones.
Una noche tuvo un sueño extraño. Vio a un monje que se le acercaba y la llevaba a la biblioteca, allí le mostraba un libro, era un libro enorme y con un dedo le indicaba una página, luego el sueño se desvanecía y no pasaba nada más.
Al día siguiente fue a la biblioteca y le pidió al monje encargado de ella que le enseñara los libros más grandes que tuviera, entonces le mostró un ejemplar muy antiguo que medía más de un metro. Era un tratado de astrología escrito por un monje del monasterio hacía muchos años. Ella lo empezó a ojear y entonces de entre sus hojas cayó un papel muy fino bellamente dibujado. Se quedó paralizada por la sorpresa, ¿qué era aquello? ¿Entonces aquel sueño era real, había algo que debía mirar allí?
Llamó al monje y le pidió que le leyera aquel papel. Él lo cogió entre sus manos y dulcemente empezó a leer:
“Dentro de muchos años volveré aquí, seré una mujer extranjera que busca consuelo por la pérdida de un ser querido, este papel me ayudará a encontrar mi camino en esa vida y le dará sentido a esta que ahora vivo.”
La mujer no podía creer aquello que estaba oyendo, todo parecía una alucinación increíble. Había oído hablar de la reencarnación y de las vidas pasadas, pero pensaba que eso era mitad superchería y mitad fantasía. ¡Cómo podía ser que ella hubiera estado antes allí y hubiera escrito este mensaje para encontrarlo al cabo de los años!
Cuando los monjes se enteraron de lo ocurrido se lo contaron al anciano monje que nunca salía de sus habitaciones. Entonces pidió ver a la mujer extranjera .
El anciano le explicó que había conocido a Tien-Shi siendo casi un niño y que le había hecho una promesa. Tien-Shi había sido un devoto monje y un famoso astrólogo capaz de leer el futuro y el pasado de cualquier persona. En su afán por ir hacia delante en el tiempo había descubierto cálculos que le permitían reconocer las próximas encarnaciones y el propósito del alma en cada una de ellas. Pero tenía miedo de equivocarse y hacer daño a los demás con sus predicciones. Por esto había escrito aquel papel, para comprobar que lo que él había descubierto era cierto. Él era el más anciano del monasterio, estaba esperando su llegada para poder partir, ahora ya podía hacerlo. El sabio astrólogo estaba en lo cierto, ella había venido. |
PLUMA NEGRA 
La gran hoguera iluminaba la oscura noche. Toda la tribu se hallaba sentada alrededor del fuego con un silencioso respeto. El anciano chamán les contaba historias y les enseñaba todo lo que necesitaban saber en su sencilla vida. Entonces una niña se levantó y empezó a hablar.
Ayer salí con mi hermano a buscar leña, nos alejamos bastante del poblado y nos llegamos hasta el río. Allí vi un reno moribundo, bramaba llamando a sus hermanos de la manada que no podían oírle, me acerqué pues quería ponerle mi mano en su cabeza para ayudarle a descansar. Entonces llegaron los buitres sin que me diera cuenta, me rodearon y empezaron a aletear a mi alrededor, temía que me hiriesen con sus largos y afilados picos. No podía ver nada, sólo la negrura de sus plumas aleteando a mi alrededor y chillando enloquecidos. Tuve mucho miedo, pensé que me comerían junto con el reno, no podía escapar pues ellos eran muchos y me tenían apresada entre sus alas. En ese momento sólo veía oscuridad y pensé que me había muerto del susto pues mi corazón no latía. Entonces mi hermano me oyó chillar y llegó corriendo tirando palos y piedras. Los buitres se fueron rápidamente, alzaron el vuelo y se quedaron volando a gran altura. Mi hermano me cogió por los brazos y a rastras me sacó de allí. Luego nos fuimos corriendo. Pero aún tengo miedo. Pienso que en cualquier momento los buitres pueden volver, hasta en sueños los veo ¿Por qué me pasó esto querido anciano?
El anciano se quedó contemplando el fuego por unos instantes, cogió una rama seca que ardía y encendió de nuevo su pipa que empezó a humear con júbilo. Miró fijamente a la niña, en sus ojos se podía ver la alegría del cariño y de la sabiduría. Con la mano la hizo acercarse junto a él y la cogió entre sus delgados y fuertes brazos.
Esta niña ha sido elegida por los buitres como la mensajera de la muerte. Cada vez que alguien de nuestro poblado esté a punto de morir, ella le cogerá de la mano y le ayudará a pasar al otro lado sin miedo. Los buitres la han reconocido y por eso revolotearon jubilosos a su alrededor.
-No querían hacerte daño, era su manera de decirte que eres su hermana- le dijo tomando su pequeña y dulce cara en su mano.
La muerte no es nuestra enemiga, la muerte nos ayuda a pasar a la vida, nos lleva de vuelta a casa, nos devuelve a nuestro hogar allí en las estrellas. Esta niña tiene el don de reconocer la muerte donde quiera que se encuentre y de ayudar a los demás a realizar la travesía. Siempre nos será necesaria su presencia. Ella sabrá cuándo alguien va a morir y cuándo alguien va a nacer porque ella conoce el portal de entrada de la vida y de la muerte. Los buitres no se acercan nunca a las personas a no ser que tengan su poder, y ella lo tiene, por esto te llamaremos Pluma negra y serás la Madre Buitre de nuestra tribu.
Todos empezaron a hacer ruido con las piedras, los palos, los colgantes, en señal de aprobación y cantaron para ella la canción del amanecer y del anochecer, de la luna y el sol, de la vida y la muerte. Y durante toda su vida Pluma Negra ayudó a su tribu a venir al mundo y a abandonarlo, y cuando le llegó a ella la hora de partir los buitres no se acercaron a su tumba, la vigilaron desde el cielo y desde allí la acompañaron en su vuelta a casa. |
VIENTO SOLAR
Miró la gran bóveda de cristal en la que los planetas se desplazaban lentamente a lo largo de unos finos hilos brillantes que simulaban las órbitas. Comprobó de nuevo los cálculos y vio que todo era correcto. El maestro charlaba con el discípulo y le repetía de nuevo la misma pregunta
-¿Estás seguro de que quieres hacerlo? Sabes que no hay ninguna obligación. Una vez allí te sentirás perdido y sólo. Sabes que es una de las experiencias más difíciles.
-Sí, lo sé, pero estoy decidido, creo que esta vez será diferente. Los últimos informes son muy alentadores y estoy seguro de que todo irá bien. Sólo deseo ayudar y sé que puedo hacerlo de nuevo. Además Inara y Ané me ayudarán, se comunicarán conmigo cuando lo necesite, esta vez será más fácil.
-Lo sé, pero aún así…Piénsatelo bien, ya lo has hecho muchas veces, nadie te pide que vuelvas a hacerlo si realmente no lo deseas.
-Gracias Maestro, estoy decidido.
Ella escuchaba esta conversación que tantas veces había tenido lugar en aquella sala. Todos pasaban por allí, el maestro siempre les repetía las mismas preguntas para estar seguro de que realmente querían hacerlo y ellos siempre aceptaban el reto. ¡Eran tan valientes!.
Ella se encargaba de ajustar sus vidas a los movimientos planetarios. Miraba y remiraba las órbitas. Conocía el funcionamiento de cada planeta y lo que implicaba cada pequeño desplazamiento. Sabía de los cruces de líneas, de los puntos brillantes, del desplazamiento de los canales, de la calidad de la energía que vibraba con cada color. Podía localizar perfectamente la evolución del cuerpo, desde el nacimiento hasta la vejez. Le gustaba especialmente el apartado de relaciones amorosas y de encuentros inesperados ya que siempre era divertido imaginarse las escenas, aunque las reacciones humanas la sorprendían por su intensidad desmesurada. Conocía todos los niveles de actuación y era una experta en el arte de plasmar una vida llena de propósito y de desafíos en aquellas órbitas que formaban unos preciosos dibujos geométricos. Para ella la vida en la Tierra no tenía secretos pues se reducía a un diseño sagrado único e irrepetible para cada Ser. Los cálculos parecían complicados, pero no lo eran. El Sol que gobernaba la galaxia marcaba el ritmo y enviaba en el viento solar la información a la rejilla del planeta Tierra, una vez allí el diseño de vida se activaba y todo cobraba forma.
Algunas noches se quedaba contemplando la negrura estrellada del espacio y de pronto percibía partículas doradas brillantes que navegaban en dirección a la Tierra y se llenaba de asombro y de inquietud porque ella nunca había viajado hasta allí.
Un día recibió una llamada importante del Maestro, le esperó en la sala mientras contemplaba un panel que representaba el movimiento del planeta Mu, en el universo de Dhal. Cuando llegó, el Maestro le dijo que debía ir a la Tierra.
-Pero es que yo nunca he ido allí y realmente me asusta, todo es tan difícil, tan complicado y hay tanto dolor. Creo que no soportaría el sentirme separada. No podré hacerlo.
-Sabes que lo habitual es preguntarle al voluntario si realmente desea hacerlo. Lo preguntamos muchas veces porque sabemos que es realmente difícil y necesitamos que sea algo absolutamente deseado. Pero en tu caso no es así, debes ir, te necesitan.
-Pero ¿qué puedo hacer yo? ¿en qué puedo ser útil si nunca he estado allí y no lo conozco? Seguramente me perderé y lo haré todo mal. Sufriré muchísimo.
-Bueno, eso es muy probable, en cualquier caso recibirás ayuda como todos los demás y estaremos siempre en contacto contigo, ya lo sabes.
-Si, pero una vez allí se te olvida y bueno… estás en otra frecuencia y no reconoces las señales. Pero ¿por qué debo ir?
-Verás alguien tiene que explicarles cómo funcionan sus vidas. El trabajo que tú haces aquí se llama Astrología allí abajo y les resulta muy útil para recordar quiénes son y reconocer los desafíos, el plan de su alma, la misión que han ido a realizar…Y creemos que ahora están realmente preparados para recibir esta información, les será muy útil y alguien tiene que hacerlo ¿no crees? Hemos seleccionado a varios de los que hacéis este trabajo aquí para que vayáis a la Tierra y ayudeis. ¿Lo harás?
-Si, lo haré.
Durante años no recordó nada, hasta que la Astrología se hizo presente en su vida y poco a poco la fue conduciendo a través del recuerdo. Aún así no podía traer a la memoria todo su saber y se sentía frustrada cuando no tenía respuesta ante los interrogantes de su vida o los de otras personas que acudían a ella para pedirle consejo. Lo único que realmente recordaba era que había venido para ayudar y eso hacía que su corazón se sintiera realmente feliz cuando podía hacerlo. Entonces recordaba que en algún lugar lejano estaba su verdadero hogar y que un día regresaría a él. |
Mª Ángeles Rubio, e-mail: rubiozaldua@ya.com
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