En los campos de la enseñanza y del asesoramiento astrológico, una de las reflexiones que a menudo surge, es la del poder del lenguaje, un poder no solo en el ámbito específico de la astrología sino en todos los ámbitos sociales y personales. Frases coloquiales como p.e. "Creo que Saturno me está fastidiando el trabajo" o bien "Yo soy así, mi Luna siempre rompe los compromisos en las relaciones" ... etc. forman parte del lenguaje común astrológico, códigos específicos personalizados que se escuchan a menudo.
Una de las herramientas con las que construimos la realidad es el lenguaje, y esta responsabilidad nos sitúa a poder tener una mente abierta y flexible que permita tomar en cuenta la diversidad de historias de vida, tanto a nivel personal como en el ámbito que enmarca el contexto del aprendizaje y de la consulta. Más que el método que uno prefiera utilizar, lo importante es que uno mismo sea consciente de qué significan las herramientas aprendidas, como se interpreta al otro (y a uno mismo), en la situación con la cual se le solicita asesoramiento, así como el conocer las propias limitaciones.
La reflexión es sobre la facilidad con la que a menudo nos podemos autoprogramar y/o por extensión programar a otros (aspectos buenos/malos,...etc) con toda la buena intención del mundo. La polaridad está muy presente en el lenguaje astrológico, herencia de la estructura lógica del pensamiento occidental, fundamentado en el dualismo ontológico de Platón, si no hay consciencia de la misma, continuamos creando polaridad irreflexivamente. No se trata de quedarse solo con una parte de la información sino de aprender y/o asesorar de todas las posibilidades sin entrar en juicios de valor, y esto está al alcance de todos los profesionales comprometidos con la astrología. Cada método utiliza sus herramientas específicas, y la enseñanza de la astrología tiene que estimular la reflexión y la autocrítica como bases para una buena profesionalidad.
La temática dominante de la selección de artículos para este boletín está relacionada con la carta nodal y el Eje de Cruce con la carta natal. Esperemos que el contenido de las diversas aportaciones sirva para la reflexión, la autocrítica de lo aprendido, así como para abrir puertas a nuevas investigaciones personales. Desde aquí agradecemos a todos los que han enviado colaboraciones para esta edición, así como la transcripción del último curso de Michael A. Huber en el Escorial donde se impartió nueva información sobre el Eje de Cruce. Sin estas aportaciones el boletín no sería posible, información, lenguaje con el que cada uno construye su realidad personal.
Un cordial saludo a todos,
Rosa
Rosa Solé-Gubianes - rosasole@escuelahuber.org