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Trabajo con Planetas y Astrología del Nodo Lunar (A4)
Éste es el segundo curso de Michael A. Huber que se organiza en Madrid, el primero fue en abril del 2003. Anteriormente, en febrero 1989 y diciembre 1990, Bruno y Louise Huber impartieron también en Madrid cursos sobre Psicosíntesis y la Progresión de la Edad.
La casa de estudios de San José, en San Lorenzo del Escorial, es un lugar especializado en alojamiento de grupos. El lugar está rodeado de jardines, y bosque con fresnos y robles centenarios; a 10 minutos andando del monasterio. Un lugar adecuado para contactar con la naturaleza y el silencio interno.
El primer curso, dedicado a los planetas, permitió profundizar en las cualidades planetarias de cada uno de los mismos con ejemplos prácticos en los horóscopos de los participantes. El segundo curso, Astrología del Nodo Lunar, abrió puertas a nuevas percepciones sobre este tema. A continuación adjuntamos un caleidoscopio de colaboraciones, participantes del curso, donde en cada una de ellas se refleja la manera personal de lo que se aprendió, lo vivencial, así como lo de valor que cada uno se llevó consigo.
Felicidades a la organización, en el siguiente enlace se puede disfrutar con el álbum de fotos y lo mismo con las aportaciones por escrito. ¡¡Seguro que el próximo año repetimos!!
Una imagen vale más que mil palabras:
www.psycoastro.org/images/elescorial.pdf o si se prefiere ppt
www.psycoastro.org/images/elescorial.rar
http://www.escuelahuber.org/curso_escorial2009/cursoescorial2009.ht
IMPRESIONES CURSO
Empecé a interesarme por la psicología astrológica hará alrededor de un año, fue como urgente la necesidad de contactar con ella, buscaba comprensión más allá de la razón y cierto sentido ( en el punto de la edad: había hecho un año antes conjunción con saturno y en ese momento pasaba el punto de cruce, en cáncer y casa casa seis, oposición a sol y mercurio)… Y a la vez buscaba una herramienta que me ayudara a ser más eficaz en terapia floral –pues observaba que solamente mediante la entrevista se percibía solamente la punta del iceberg, o lo que el cliente quería o podía mostrar, y ello hacía imprecisa la fórmula. Ya ahora estoy verificando que la psicología astrológica me permite ser más empática con el cliente, me aporta comprensión humana y neutralidad. ¡Y sólo es el principio ! Acabo de conoceros…
En la semana del 1 al 7 de junio en el curso de Planetas y Nodo Lunar que tuvo lugar en el Escorial, fue una inmensa satisfacción y alegría la que me invadió, era como sentirme “en casa”, nutrida –aunque viniera abierta, sin expectativas de nada-, con la acogida de la organización y los veteranos, con la maestría de Michel y su humanidad, con las nuevas amistades… Me sentí colmada de amor, conocimiento y re-conocimiento. Estaba en el lugar adecuado y en el momento apropiado.
Michael iba describiendo los planetas, con toda la sustancia nos daba la posibilidad de ampliar nuestra conciencia y visión a un nivel más global de la realidad, hasta el punto que podíamos referirnos a cosas cotidianas que se mostraban ejemplarizadas por la energía planetaria. Ello también contribuía a que la experiencia fuera todavía más cautivadora, y más las ganas de “absorber”.
Después de explicar cada planeta, el profesor ponía varios ejemplos de asistentes, pudo interpretar mi mercurio –y casi nada lo que dió de sí, parecía que me desnudara el alma: recuerdo que habló de un mercurio especial, por estar pegado al eje de cruce, que con él yo sentía que podía estar conversando o entendiéndome con personas de diferente procedencia, en cultura, en educación… también me comentó que ambos padres no deseaban que yo naciera niña (cosa que me confesó mi madre unas semanas antes)… y que había sentido de pequeña una sensación de no pertenencia, de extrañamiento, y que sería interesante para mi evolución personal interesarme en lo espiritual –y verifico que realmente es esta búsqueda la que viene dando sentido a mi vida, empecé ya hace más de diez años con el Yoga, continué con la terapia floral, y ahora me estoy empezando a sumergir en la psicología astrológica -.
Jueves a mediodía terminó el primer seminario, empezamos por la tarde con el curso nuevo y con asistentes nuevos (Michel nos hizo una invitación a ser guías y compañeros de los nuevos que se incorporaban), y llegó también la lluvia y el fresquito que nos renovaba otra vez … 
Y en el horóscopo del Nodo Lunar, se nos dio la pista de contenidos en la sombra de la persona, la pista para poder ir a lo profundo. Fue maravilloso, se habló del nodo lunar como los primeros pasos a dar hacia la meta que es el ascendente, se habló del eje de cruce –de aquello que atraemos e irradiamos, se habló de las relaciones, de las “causalidades”…
Y a propósito de esto último, me gustaría compartir mi vivencia: ya de vuelta mi sensación era de haber alimentado el alma, regresaba FELIZ, TRANQUILA. Ya en el AVE, se acerca a saludarme mi profesor de Yoga que venía de Murcia (querido y respetado, había sido una autoridad para mi, y una verdadera fuente de inspiración y motivación). Dejé colgado el compromiso de formación el año pasado, y con ello, también quedó suspendida nuestra relación, era en el momento de exámenes finales en cuarto curso ( me quedó un sabor triste, con cierta pena, una sensación de no poder, un sentimiento contradictorio…), mi energía no estaba puesta entonces para alcanzar el compromiso mútuo que suponía la formación, fue una lástima después de cuatro años, pero no estaban las fuerzas, faltaba el motor: la motivación… Había una necesidad vital de comprensión “más allá de” , entonces conocí a la escuela Huber. Y sigo: El encuentro espontáneo “de nuestras lunas” fue de alegría, de paz, charlamos distendidamente, me dio pie a explicarle de dónde venía y darle también cierta explicación acerca de mis inquietudes, …me sentí reconocida cuando me propuso terminar la formación, con facilidades.
En mi interior tuve la sensación de que en aquella semana se había abierto el cielo, y esto último fue un regalo más –la guinda-, y cuando nada esperas… sabe muy bien.
Reconozco que yo venía del Escorial con una vibración más bien elevada, abierta a la vida… y que la disponibilidad contribuyó a fluir en el encuentro.
Permítanme un último comentario, muy personal, desde mi ignorancia, y léanme con cariño:
Un maestro –y como tal me refiero a un canal de conocimiento y sabiduría comprometido a la transmisión- no pasa desapercibido, es inevitable para mi crear analogías entre el yoga y la psicología astrológica, por ello siempre tengo presente a quien me instruyó en el Yoga, él transmite con una fuerza y calidad plutoniana –es una energía que transforma-; estos días en el Escorial pude tener el placer de recepcionar otra energía maestra, Michael me llegó como energía neptuniana (aún recuerdo una pequeña anécdota durante el curso, duró media tarde: había una celebración afuera, y los niños provocaban la dispersión, ruidos, correteos, podían “afectar” al transcurso del curso con su estruendo… Michael no se inmutó, continuaba fluyendo en las enseñanzas, y en mí resonó esto como que “daba igual”, si yo permanecía conectada a él, lo de a fuera no me afectaba, daba igual, todo co-existía, todo estaba bien, no había reacción –en el Yoga aprendemos también a hacer no desde la reacción, sino desde la acción consciente-).
Muchas gracias por darme la oportunidad de compartir mis experiencias.
Mercè Espuny Mestres (Tortosa) |
VERDADERAMENTE APASIONANTE
Antes de tener los tres horóscopos, solo disponíamos del horóscopo Rádix, y en él, con su propia dinámica distinta del tiempo, teníamos el horóscopo del Nodo Lunar.
Cada uno en su dirección, en un momento de nuestra vida se cruzaban. De nuevo seguían su propio camino, para volver a encontrarse treinta y seis años después, dibujando un eje de cruce que une ambos encuentros, capaz de dejar impreso ese otro yo que también somos, esa “personalidad sombra” que se proyecta en nosotros, que interactúa en nuestro hoy y en nuestra relación con el mundo.
…Y allí estamos, saltando de un plano al otro con una lógica ya solo “casi” desconocida.
He dicho “casi”.
“Casi” porque ya tenemos tres horóscopos (¡y más!). Ya no miramos el astro ordenador megalítico de Stonehenge, ni pasamos horas descomponiendo ininterminables fórmulas para calcular los grados, el orbe, los aspectos…. Ya encendemos el ordenador, entramos en cualquier programa estupendo como el Astro-Nex que ha desarrollado y desarrolla nuestro querido José Antonio y, en segundos, nos devuelve hermosos y perfectos resultados multicolores a nuestras cuestiones.
He dicho “casi” porque Michael Huber sigue ahí, lleno de motivación, ilusión y experiencia, investigando, investigando, investigando y, por tanto, adquiriendo nuevo conocimiento, enriqueciendo el contenido de la Escuela y compartiendo con nosotros esa sabiduría. Es muy importante ser conscientes de que formamos parte de una Escuela viva con una sabiduría viva.
Estos días hablamos de conceptos como “el Punto de la Edad Inconsciente”, “la energía de desarrollo”, “el Eje de giro”….
La meta de nuestro desarrollo es la integración de los planos consciente e inconsciente. Tenemos toda la vida para hacer este proceso. Y el Nodo Lunar nos indica el primer paso hacia este camino.
Verdaderamente apasionante.

El fin de semana transcurrió tranquilo, profundo y alegre. Muchas horas interiorizando las palabras de Michael. Muchos momentos de sonrisas, abrazos, bromas. También mucho baile y carcajadas en la noche del sábado. Las lunas de fuego, agua, aire y, más “sentaditas”, tierra, salieron a representar sus adivinanzas, mientras la luna llena de Géminis jugaba entre las nubes grises más allá de los árboles y montes.
Felipe II creía que la mayor energía estaba en ese maravilloso paraje donde mandó construir el Monasterio. No digo yo que no, desde luego, pero la energía de nuestros corazones juntos, no andaba muy lejos de merecer alguna que otra piedrecita….
Besos, besos…
Nines (Madrid) |
Emociones
Salí maravillada del curso. Fuí sólo el fin de semana, pero me sentí tan bien...y me llenó tanto...Que aún estoy emocionada ,y muy animada para retomar las lecciones. Y me ha encantado conocer a Michael, y me ha encantado compartir esa energía tan bonita que se sentía en el curso.
Maite (Madrid) |
SENTIRSE EN FAMILIA
Cuando se me propuso para la presentación para el diploma API la primera reacción interior (que no exterior), fue de reparo: quizá no tanto por la presentación en sí, pero sí que me resultaba difícil hablar de mí, explicar mi vida. Pero la verdad, es que lo que me parecía tan duro, fue una experiencia agradable.
El curso en el transcurso del cual hice la presentación, fue el de Planetas. Como siempre, aunque el tema sea conocido y lo hayas estudiado un montón de veces, Michael tiene la gran habilidad de hacértelo ver como algo nuevo. Siempre dice cosas que nunca has oído, o explica una visión del tema (en ese caso, los planetas), diferente a lo que uno está acostumbrado. Por otro lado, siempre es muy gratificante la interpretación que hace de las cartas individuales de los alumnos.
El sitio donde se realizó el seminario en El Escorial, era tranquilo y con un entorno precioso. Era estupendo mirar desde la ventana de la habitación un paisaje que parecía una postal panorámica. Relativamente cerca estaba el Monasterio, a donde se podía llegar dando un agradable paseo y también en los alrededores había espacios llenos de árboles que permitían desintoxicar un poquito los pulmones llenos de humo de la ciudad.
Imagen_Alicia
Durante la estancia, me sentí muy arropada por todos los compañeros : todos me daban ánimos, y la verdad es que cuando llegó el momento, me sentí absolutamente en familia, con Rosa Solé dándome ánimos con su presencia en una mesa cercana, así como mis compañeros de Barcelona; todos los compañeros de Madrid estaban atentos a mi explicación, y Michael, con aspecto expectante y esa expresión de sorpresa que le caracteriza, escuchaba la traducción que Isabel, con toda profesionalidad, iba haciendo de mi explicación.
Lo mejor de cuando haces algo que te cuesta, es el resultado. Los abrazos, las felicitaciones, el cariño que todos demostraron, fue una bendición para mí. Me sentí muy próxima a todas las personas, como si el valor de explicar mi vida en público, hubiera dado el fruto de poder compartirla. Y esto produce una sensación de paz.
Desde este escrito, doy las gracias a todos, y de forma específica a la Escuela Huber, por haber puesto en mis manos esta forma de interpretar la Astrología, una fantástica herramienta tanto para el auto conocimiento como para ayudar a los demás a hacerlo. Y también animo a todos aquellos que tengáis que pasar por esta experiencia, que no os la perdáis. ¡Vale la pena!.
Alicia García (Barcelona) |
VIAJE AL MUNDO NODAL
Renate fue la primera en llegar. El edificio era una especie de fortaleza inmensa de granito y hierro forjado con formas rectangulares y puntiagudas. Las ventanas de la planta baja tenían rejas cuadradas y las persianas de las habitaciones estaban bajadas. De los balcones del primer piso salían unos hierros puntiagudos como espadas dirigidas hacia fuera para que nadie pudiera acceder a ellas desde el exterior. Desprendía una rigidez y una solidez impresionante. Así es el HNL: un espacio psíquico del inconsciente personal en el que las experiencias positivas y negativas de vidas pasadas han precipitado y han adoptado formas tremendamente estables: todo es fijo.
Renate llamó por el interfono. Tras explicar que venía a un curso, pidió pasar a su habitación, La persona en funciones de portero tenía las reglas muy claras y no la dejó entrar. Tuvo que esperar tres horas en el jardín hasta que llegó Mª Ángeles con la lista de inscritos al curso. En la Casa de Estudios San José de El Escorial, donde íbamos a celebrar el curso, las normas son las normas y las cosas se hacen «como siempre se han hecho», como en el HNL. Esto garantiza el buen funcionamiento y la seguridad de todos.
El día que acabábamos el curso, después de la comida, Alberto se despidió de nosotros y se fue. Al poco rato volvía a estar en el comedor, sorprendido y un tanto alarmado: ¡No podía salir! La portera estaba comiendo y la puerta estaba cerrada.
No entramos en el HNL con la voluntad, sencillamente caemos en él. Y esto sucede «cuando es necesario», no sabemos cuándo se dará. Tampoco salimos cuando queremos, sólo podemos regresar al radix cuando el HNL nos expulsa de su ámbito. La voluntad no juega ningún papel
Los pasillos que conducían a las habitaciones eran larguísimos y estaban casi a oscuras, iluminados sólo tenuemente por las luces de emergencia. A medida que caminabas por el pasillo las luces se encendían pero si te parabas un rato volvían a apagarse.
Las persianas de las habitaciones estaban cerradas. Cuando salíamos de ellas dejábamos las persianas abiertas pero cuando volvíamos estaban de nuevo cerradas.
La luz de los lavabos era también automática pero el período de tiempo en posición «encendido» era corto. Varias veces se apagó la luz cuando me encontraba «a media faena». Una de las veces entré en el lavabo de hombres, pulsé el interruptor de la luz y me encontré a Michael de espaldas, en el urinario que había elegido, también «a media faena», que agradeció que yo hubiera llegado y encendido la luz.
En el HNL no hay luz. Cuando caemos en él perdemos la conciencia (la palabra «caer» no tiene aquí una connotación negativa, quiere decir que sencillamente sucede sin que podamos evitarlo). Después no recordamos que hemos estado allí. Sólo tenemos pequeños destellos momentáneos de luz (como los de los lavabos) que, tal vez, después nos permiten recordar vagamente que hemos estado allí. El recuerdo nunca es claro.
Muchas veces, las personas más cercanas a nosotros nos dicen, sorprendidas, que hemos actuado de una manera que no encaja con nuestra forma de ser y, cuando nos lo cuentan, no nos reconocemos. Esto es una señal inequívoca de que hemos caído en el HNL. Pienso ahora en los famosos videos de Gran Hermano: personajes que en determinados momentos adoptaban actitudes tremendamente fijas y que, cuando después se veían en los vídeos, no se reconocían.
Tras ver su habitación, Michael y Rita le dijeron a Mª Ángeles, encargada de la organización del curso, si era posible cambiar de planta. Las habitaciones del nivel 3, donde estábamos, daban a una terraza de grava a la que no se podía salir que limitaba considerablemente las vistas al jardín. Mª Ángeles, con unas ganas tremendas de que todos nos encontráramos cómodos, intentó convencer al director del centro, Don José, pero éste se negó rotundamente a hacer el cambio de habitación. Una cuestión de economía: ¡No se abría una planta para sólo una pareja! Don José le dijo también a Mª Ángeles que había visto a alguien andando descalzo por el pasillo (ya sabemos de quién se trata) y que eso allí no estaba permitido. Las normas establecidas garantizaban el bienestar de los visitantes y no se podían hacer excepciones.
El comedor era inmenso y el mismo día en que llegamos, dando vueltas por allí, Michael descubrió otro comedor más pequeño y acogedor. No hace falta decir que Don José también se negó a la posibilidad de cambio. Lo único que Mª Ángeles logró fue que nos pusieran en las mesas que estaban más cerca de las ventanas, donde había más luz. Don José, siempre por cuestiones de eficiencia, nos había situado más cerca de la cocina y de la salida del comedor, una zona con menos luz pero que reducía el gasto energético general de los asistentes al curso y del personal empleado. Así son también las cosas en el HNL: automatismos altamente probados con un gasto energético mínimo.
Los horarios de las comidas eran estrictos. Según Don José y la gobernanta, esto era así para asegurar que la comida estaba en su punto y optimizar el trabajo del servicio de cocina. Si alguien llegaba tarde a alguna comida, las camareras, la gobernanta o Don José se encargaban de recordarnos, especialmente a Mª Ángeles, que había un horario que cumplir.
La comida era casera, abundante y muy buena (la clásica comida de siempre de mamá). Las camareras, verdaderos autómatas en el desempeño de sus funciones, eran diligentes y sabían muy bien cuáles eran sus obligaciones y cuáles no. Un día, Renate le pidió un poco más de pan a una camarera y ésta le contestó que en una mesa adyacente dejaban siempre más pan y agua, y bandejas con comida por si alguien quería repetir. Entendiendo que no iba a traer el pan, le dije: «¿No es usted la camarera?». La señora me contestó que traer el pan de reserva no entraba dentro de sus obligaciones, que así estaba establecido. Renate se levantó de la mesa y fue a buscar el pan.
En el HNL las cosas son como son y no se pueden cambiar. Se han convertido en patrones fijos que funcionan de manera automática con un alto grado de eficiencia. Son experiencias petrificadas. Lo único que podemos hacer es aprovechar los esporádicos destellos de luz que se producen de vez en cuando (como la luz de los lavabos) para verlas momentáneamente, contemplarlas, reflexionar sobre ellas y, poco a poco, aceptarlas hasta que, tal vez, un día dejen de ser así... o no.
Las habitaciones estaban muy limpias, no tenían lujos innecesarios y eran francamente confortables. Todas las instalaciones funcionaban a la perfección. El jardín era grande y precioso, tenía césped, mesas y estatuas de piedra, bancos de madera y estaba lleno de árboles y pájaros. Muchas cosas de la carta nodal son también confortables, como resultado de la enorme acumulación de experiencia.
La segunda noche, Michael pidió un café después de la cena. Las camareras-robot nos informaron de que por la noche no se hacían cafés. Todos nos quedamos sorprendidos y Mª Ángeles, que estaba ya hasta las narices de tanta rigidez y se había esforzado enormemente para que nos sintiéramos bien, fue a hablar una vez más con Don José...
Ambos se enzarzaron en una larga discusión sobre la rigidez con que nos estaban tratando y, entre otras cosas, Mª Ángeles se quejó también de que algunas puertas estuvieran cerradas, lo que limitaba nuestra sensación de libertad. La verdad es que todos estábamos bastante atónitos. Pero Don José era como un frontón...
Pasé junto a ellos un par de veces mientras discutían y escuché al pater (Don José) diciendo: «Estás equivocada Mª Ángeles, lo hacemos por vuestra seguridad y por la nuestra. Estamos en medio de la sierra y en plena crisis...».
¡Resulta que Don José nos estaba «protegiendo»!... Ésta es precisamente una de las funciones del HNL: una protección automática inconsciente para nuestra personalidad. Michael ha hecho muchas veces referencia a que el HNL es una especie de red de trapecista que nos recoge cuando nuestra personalidad experimenta un fracaso o sufre un rechazo fuerte en el Radix. Entonces caemos en la Nodal y empezamos a funcionar de manera automática de un modo inconsciente. El HNL está ahí, entre otras cosas, para ayudarnos en situaciones difíciles del Radix. Cuando no lo soportamos más, caemos en el HNL donde funcionamos como autómatas (como las camareras) con el mínimo gasto energético, haciendo lo mismo que hemos hecho miles y miles de veces.
Aquella noche, unos cuantos salimos de la fortaleza y fuimos a tomar algo a una terraza de El Escorial. Teníamos que estar de vuelta antes de las doce porque a esa hora las puertas se cerraban. Sorprendidos de todo lo que estaba sucediendo empezamos a reflexionar sobre el sentido que todo aquello pudiera tener. Mª Ángeles nos contó los detalles de la discusión y de su relación con Don José... Según ella, Don José le decía: «Usted no se de cuenta de que...» «Está usted equivocada... » «No tiene usted razón...».
De repente recordé que, cuando pasé junto a ellos, Don José le hablaba a Mª Ángeles de tú. Se lo comenté pero ella no lo recordaba. Era raro porque, normalmente, sabemos quién nos trata de usted y quién de tú. Para mí esto era una prueba de que, durante la discusión, Mª Ángeles estaba en su propio HNL... Todos caemos en el HNL durante ciertos momentos del día y después no recordamos qué hicimos mientras estábamos ahí. Estar en el HNL no es algo negativo, es sólo un funcionamiento automático inconsciente. Más tarde Mª Ángeles empezó a darse cuenta de que, probablemente, Don José era un viejo conocido de vidas pasadas... pero esto no me corresponde a mí contarlo.
En la charla de la terraza empezamos a tomar conciencia de que en aquél lugar las cosas no se podían cambiar y que no nos quedaba otra que intentar aceptar las cosas (las normas) tal como estaban.
Al día siguiente noté que ya no hablábamos de la rigidez de la situación y que la crisis de la noche anterior nos había hecho abrir los ojos. Si aceptábamos «cuatro normas» todo fluía mucho mejor. Incluso las camareras-robot parecían un poco más humanas y de vez en cuando sonreían al acercarse a nosotros.
El aula donde hacíamos el seminario (casa 3 nodal) y el comedor (casa 4 nodal) estaban comunicados por una puerta grande. La puerta estaba justo al lado de la mesa en la que nos sentábamos para las comidas. Aunque parezca increíble aquella puerta nunca se abrió. Para ir del comedor al aula debíamos recorrer el largo pasillo entre mesas del comedor y, luego, recorrer la misma distancia hasta llegar al aula en dirección contraria. En total unos 50 metros. No había otra forma.
El comedor tenía también una puerta que daba al jardín (casa 5 nodal). Estaba justo detrás de la mesa donde que comíamos. La puerta estuvo siempre cerrada, de manera que para ir del comedor al jardín teníamos que pasar por el aula, que sí tenía una puerta de acceso al jardín (que, por cierto, por las noches se cerraba para nuestra protección). Un día le pregunté a una camarera si solían abrir la puerta que llevaba del comedor al jardín. La respuesta fue: «¡Esta puerta no se abre nunca!». Nos miramos a los ojos, esbozó una sonrisa momentánea ante mi asombro y después volvió a la eficiente rigidez habitual. Esto da una idea de los caminos prefijados entre las casas de la Nodal.
Según el modelo conceptual que usamos (que cada uno debe, evidentemente, constatar por sí mismo y luego aceptar, rechazar o reformular) la personalidad-sombra (HNL) está en un nivel entre el inconsciente personal y el inconsciente colectivo. Es el nivel personal más fijo. Y, como sabemos, lo fijo limita lo cardinal (vitalidad) y lo mutable (amor). Podríamos decir que en la Nodal no hay ni vitalidad ni amor. Es una expresión un tanto radical. también podríamos formularlo de otra forma: «En la Nodal la vitalidad y el amor están encorsetados, limitados o reducidos».
¿Es que Don José, miembro de los Sagrados Corazones, no ama a sus clientes? Claro, los ama a su manera y por eso los «protege y cuida». Otra cosa es que sus clientes tengan un concepto diferente de lo que es al amor. ¿Es amor, tener imágenes fijas de cómo debo comportarme con los demás o de cómo éstos deben comportarse conmigo?
En la fiesta del sábado la vitalidad general del grupo estuvo, objetivamente, muy reducida en comparación con otras veces. Todos hicimos intentos (es mi impresión) pero las lunas no acababan de expresarse con el desenfreno y la locura de otras veces. Podría decirse que se quedaron en los signos sin llegar plenamente a las casas. Esto sintoniza con la idea de que la vitalidad o la frescura están muy limitadas o reducidas al mínimo en la Nodal. Por cierto, hicimos una actividad que fue muy bien acogida por la mayoría en la que pequeños grupos de asistentes con la Luna en el mismo signo hicieron una representación de su Luna. Algunas personas no vinieron a la fiesta y otras prefirieron no participar en el juego. ¿Estarían en esos momentos en su HNL?
Estos días, ya en casa después del curso, he sentido varias veces como caía al HNL. Una conversión telefónica en la que sientas incomprensión puede ser suficiente (al menos para mí) para que te baje notablemente el tono vital. En mi caso, me tumbé en el sofá, sin ganas de nada, dándole vueltas y vueltas al asunto sin llegar a ninguna conclusión. Se acercaba la hora de cenar y al cabo de un rato, como un robot, fui al supermercado a comprar algo que echarme al estómago. Allí me di cuenta de que la sonrisa de un bebé, los juegos de un niño o una pequeña charla con una vecina (que me notó raro) hacían que mi tono vital subiera ligeramente. La vitalidad que desprendían estas personas me impulsaba ligeramente hacia fuera del HNL pero era algo momentáneo, pues volvía a bajar. Lo mismo sucedía cuando, tumbado en el sofá, mi gata se ponía sobre mi pecho y ronroneaba durante un rato hasta que se iba.
Durante el curso también sentí como «caía» en la Nodal cuando Michael respondió con un «moco» (a mí me lo pareció) a una pregunta bienintencionada que le planteé. Me quedé K.O. El relé se había puesto de nuevo en «posición nodal» y yo estaba lamiéndome las heridas de otro rechazo más «en automático». El trapecista había vuelto a caer a la red. El resto de la mañana no me enteré de nada. El paso de las horas, los flashes momentáneos de conciencia que me decían que podía recuperarme y encontrar a Isabel después, en el pasillo, y hablar con ella de la cuestión me ayudaron a comprender que tal vez se había tratado de un malentendido de traducción... o no. Al rato, ya me daba igual. Clic-clac: relé en posición Radix.
Todas estas reflexiones que (sorprendentemente para mí) se han ido hilvanando en mi cabeza a partir de las situaciones vividas en El Escorial y las conversaciones mantenidas durante y después del curso con personas cercanas, encajan perfectamente con el modelo del HNL con el que trabajamos. La astrología del Nodo Lunar tiene, no obstante, muchas más dimensiones. Esto es sólo una pincelada. Está la cuestión de las vidas pasadas, las conexiones Radix-Nodal, las situaciones en que nos vemos o las personas con las que nos encontramos con los aspectos del PE nodal...
La idea de que en el HNL no podemos cambiar nada y que lo único que podemos hacer es «mirarlo» y progresivamente intentar aceptarlo es «heavy» pero liberadora. Pienso ahora en las incontables bullas repetitivas que he tenido con mi madre y en el montón de veces que me he ido a casa llorando y diciéndome: «¡Pero como puedo ser tan subnormal de gritarle así a mi madre!». He intentado evitarlo de mil maneras pero una palabra suya o, a veces, tan sólo un gesto son suficientes para hacerme caer en el abismo de un patrón atávico que intenta cambiarla.
Este concepto similar al fatum griego (Wikipedia: El fatum era aquello que «estaba dicho», que no se podía cambiar... se trata una fuerza superior a los dioses mismos, que también se ven sujetos a él) parece ir en contra del libre albedrío. Cada uno debe ver cómo maneja esta contradicción aparente, pero te aseguro que lo he intentado todo para evitar las disputas con mi madre y no lo he conseguido. Lo que sí ha funcionado temporalmente es estar a la defensiva, con los brazos cruzados a modo de protección. Pero en cuanto los bajo, al mínimo descuido: «Clic-clac». Además, cuando estoy a la defensiva no soy yo, no estoy abierto y el amor no fluye.
La perspectiva de que esto se va a repetir «hasta que la experiencia se complete» me da una nueva luz. El karma, según la definición de Michael, es experiencia inacababa. Una vez que la experiencia se completa (no sabemos cuándo) el patrón deja de repetirse. Tal vez se acabe en esta vida o tal vez en otra. Tener conciencia de esto ayuda a sobrellevarlo. Verlo con distancia aporta comprensión y aceptación.
Debo decir que, para mí, la experiencia de la semana en el El Escorial ha representado un salto en la conciencia. ¿Qué más se puede pedir de un curso? Las primeras sensaciones de, tal vez, no estar en el lugar más adecuado para uno de nuestros cursos (creo que si Mª Ángeles hubiera tenido una varita mágica, la segunda noche la hubiera empleado para transportarnos a otro sitio) se fueron transmutando poco a poco hasta poner de manifiesto que estábamos en el lugar más idóneo. ¡He empezado a amar mi carta Nodal!
Pero lo más impresionante de todo es como, a veces inconscientemente, la vida nos lleva al lugar adecuado en el momento propicio. Y, cuando te das cuenta de esto, te sientes conectado a la vida.
Me voy unos días a caminar por la Vía de la Plata. Love & light.
Joan Solé, junio 2009 (PR9, PE en oposición al Sol) (Barberá del Vallés) |
PORQUE YO JULIA AMO LOS SEMINARIOS DE MICHAEL HUBER!……………
La verdad es que a este seminario de planetas y del nodo en EL Escorial no iba muy entusiasmada. Seria porque sabía que habría mucha gente nueva que está empezando y la familiaridad no sería la misma, o porque tenía algún prejuicio o una idea mal formada de El Escorial, o porque ya había participado en otros seminarios sobre el nodo y el de los planetas es un tema muy básico…. y con mis 30 años en astrología y 15 en Huber una se acomoda a lo conocido……………. Por suerte la realidad ha superado a mi ficción. Una vez más la Psicología Astrológica Huber, encarnada personal y genuinamente por Michael me ha roto mis esquemas muy satisfactoriamente. He disfrutado muchísimo, y lo que es más, me siento “tocada” internamente, y eso no es fácil en mi!!! He salido renovada y contenta.
Y ¿Por qué más amo los seminarios de Michael? :
Me confirman de nuevo que la herramienta que representa la AstropsicologíaHuber es mágica. Consigue que con la carta natal como medio común, la relación entre los participantes alcance una profundidad y comunión tal, que difícilmente se establezca con otras personas de otro contexto, y a las que probablemente hace años se conoce. Estos participantes consiguen penetrar en mi corazón, y aunque no los vuelva a ver en mucho tiempo dejan su huella y me enriquecen, y me ayudan a rellenar la sustancia de mi nodo norte en casa 2.
Y en especial este seminario de El Escorial…………… de Júpiter, me llevo la fuerza del trueno y su global visión; de Mercurio el aprendizaje de este mundo a través de los detalles y sus comentarios; de Venus el disfrute de un masaje y la sensación calurosa de la mano que te toca; de Marte el impulso de ir a por lo que quiero; y de mi Luna (muy actualizada por mi PE sobre ella en casa 9) su espontaneidad y sus ganas de múltiples contactos; de el Sol mi mayor autoafirmación y autoconsciencia; de Saturno, el respeto y amor a mi cuerpo y al de nuestra madre Tierra; de Urano organizar perfecta y eficazmente mi vida, desde lo terrenal hasta lo cósmico; de Neptuno el sentirme parte de un gran todo que me inunda por completo; y de Plutón el alcanzar profundidades e intensidades auténticas que llenan mi más esencial ser.
Del tema de la carta nodal, me gustó mucho los matices que Michael dijo de los Puntos de Cruce (k1 y K2) y la combinación con el eje nodal. Explicó cosas que no habia verbalizado en ningún seminario en España. Me ayudó a entender varias dinámicas de mi vida personal, le doy gracias.
Y amo a Michael porque sus cursos son siempre diferentes. Tiene una gran capacidad de romper expectativas, estructuras, y crear un clima neptuniano de alta frecuencia, tal que, se puede palpar en el aire. Crea un microcosmos en el que el concepto de tiempo desaparece, y sólo queda un presente, con contenidos tal vez viejos para algun@s, pero con significados y matices siempre nuevos.
Es por todo esto que os doy las gracias a tod@s, por ser y por estar estos días en El Escorial e interaccionar conmigo, tanto a l@s que veníais por primera vez, como a los viej@s (“). Estoy agradecida porque contribuimos entre tod@s a crear un ambiente muy amoroso en el que todo el mundo se sintió acogido; un ambiente fresco y lleno de un fuerte impulso jovial hacia el aprendizaje. Todo ello a pesar de las condiciones restrictivas y de extrema rigurosidad en las normas de la Casa de Estudios San Jose.
Hay que decir que encontramos a faltar a los que no pudieron o que no quisieron venir porque sus caminos les llevan en otra dirección, pero que están siempre en nuestro corazón.
Un abrazo Neptuniano
Junio de 2009 ...... Julia Pujol desde Barcelona
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COMENTARIO SOBRE EL SEMINARIO DE EL ESCORIAL 2009
Hace aproximadamente diez meses, en agosto de 2008, tuve una crisis. No sabía qué me pasaba, estaba tremendamente excitado y no podía dormir. Me dí cuenta de que era un movimiento interno que no tenía que ver nada con la salud física. Llevaba casi un mes en ese estado cuando decidí que tenía que hacer algo con mi vida y acudí a un grafólogo para que me pusiera en tratamiento psicológico. Para entonces, ya tenía conocimiento de la Psicología Astrológica a través de mi hermana (que había estudiado en API) y empecé a leer algunos libros sobre el tema. En enero de este año comencé el curso a distancia y a pesar del poco tiempo que llevo, ha cambiado muchas cosas dentro de mí y me ha ayudado a tomar decisiones nada fáciles.
Por circunstancias, no pude hacer los dos cursos que se impartieron en El Escorial y me tuve que contentar con el primero, Trabajo con los Planetas.
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Acudí a él consciente de que quería comenzar una nueva etapa. Antes de salir de casa, me afeité el bigote y la barba, que no me había quitado desde la pubertad (tengo 49 años), y dejé olvidado deliberadamente el móvil para romper todo contacto con mi vida cotidiana. Cuando llegué al centro de estudios, no conocía a nadie y en algunos momentos, sobre todo cuando me quedaba solo en la habitación, me sentía ajeno a mí mismo.
El enfoque que Michael A. Huber le dio al curso era muy distinto al que se había ido formando en mi cabeza a través de los libros y manuales de la Escuela, y eso abrió nuevas puertas en mi interior. Rápidamente me sentí inmerso en un entusiasmo creciente y empecé a compartir sensaciones con mis nuevos compañeros. Me asombró el acercamiento progresivo que fui sintiendo hacia personas con las que, aparentemente, no tenía nada en común y llegué a entender profundamente una frase que Michael repitió varias veces en el curso: “No deberías hacerte una imagen de mí”. Cuando llegó el viernes y tuve que partir, era tan alto el nivel vibratorio que existía entre nosotros que me sentía realmente inundado por la emoción.
He aprendido mucho en este curso, mucho más que lo que el temario contenía. Me ha servido para liberar un dolor que tenía dentro, oculto para negarme su existencia. Me he confirmado que estoy siguiendo el camino correcto y me ha motivado mucho más a seguir estudiando para, quizás algún día, poder ayudar a otras personas a encontrar el suyo propio.
JUAN ANTONIO FRA MEDINA Parla, a 18 de junio de 2009 |
RECUERDA: UN ENSAYO SOBRE LAS TRES CARTAS
A raíz del último seminario de Michael en Madrid a muchos se nos ha despertado el deseo de escribir sobre la carta del Nodo Lunar, en mi caso este deseo me ha llevado a intentar explicar mi visión de las tres cartas, la del Nodo Lunar, la Radix y la del Alma.
En mi opinión las tres cartas funcionan al unísono, no es que ahora estemos en la carta del nodo y nos pasa tal y tal cosa que pertenece a nuestras vidas pasadas, y ahora, de pronto estamos en la radix y entonces vemos y vivimos otras experiencias distintas. No es un juego de rayuela en el que ahora pisamos la casilla del HNL y a continuación ponemos los pies en la radix para luego saltar a la carta causal o del alma - a mi me gusta llamarla del alma, quizás por mi tendencia a la poesía y mi gusto por las palabras bonitas. Todo sucede a la vez, al mismo tiempo estamos reviviendo una escena de nuestro pasado mediante una experiencia real de nuestra vida actual y nuestra alma, en todo el proceso, está presente y nos está guiando.
Cuanto más consciente somos más fácil de entender es esto, fuera de nuestra limitada percepción todo sucede a la vez en un tiempo sin tiempo,cuanta más consciencia y conciencia tenemos más somos capaces de ver a través de la nube del tiempo y de comprender en un sentido profundo el valor de la experiencia que estamos viviendo. Cuando pasa esto, cuando comprendemos y somos capaces de ver el pasado y el futuro en el presente, entonces es cuando se produce el aprendizaje, la liberación de las ataduras del pasado y la conexión con la fuente de amor infinito que somos.
Quizás esto suene a algo demasiado abstracto, pero si os pongo un ejemplo real quizás podais comprenderlo más fácilmente. Cuando me acerqué a mi Saturno nodal y a mi Luna natal en casa 8 reviví experiencias de mis vida pasadas relacionadas con muerte y desamor, con abandono y decepción y las personas de mi alrededor, personas de carne y hueso absolutamente reales, recrearon para mí una escena que duró varios meses en la que pude reconectar con mi pasado y sanarlo. Fue algo absolutamente maravilloso que me permitió liberarme de antiguas cargas que condicionaban mi forma de relacionarme y de amar. Gracias a ello conecté con mi alma y encontré dentro de mí el amor que tanto ansiaba encontrar fuera. Mientras esto sucedía había momentos en los que me parecía que estaba loca porque confiaba en algo superior a mi que me guiaba a pesar de que no entendía nada ni sabía a dónde me dirigía. Podía recordar el color, la atmósfera, el dolor y el desamor del pasado y también podía ver el amor que envolvía todo el proceso aunque en lo externo lo que vivía era una realidad muy dura y destructiva. Recordé, recordé el pasado, pero también recordé quién soy, recordé de dónde vengo y por qué estoy aquí y el recuerdo me sanó y me llenó de amor y de energía, quizás por estoy hoy me siento capaz de compartirlo con vosotros.
¡Recordar es tan importante! Cuanto más recordamos quiénes somos, más capaces somos de liberarnos de las viejas ataduras y de transformar nuestra vida, al hacerlo transformamos también nuestro pasado y creamos nuevas potencialidades para nuestro futuro.
El pasado no es un lugar frío y negro, siniestro, en el que no hay amor, el amor está en todas partes, como dice la canción, love is all around you, y lo que hace que tengamos que repetir la misma experiencia vida tras vida es esta desconexión del amor. No es que las experiencias estén inacabadas en el pasado y por esto tengamos que revivirlas, las experiencias se vivieron y tuvieron su finalidad, es que no comprendimos la lección que debíamos aprender, es que no fuimos capaces de recordar quiénes éramos y cómo el amor nos envolvía siempre. A veces tuvimos que vivir la separación, el odio, la incomprensión, la violencia, el abandono, tantas y tantas situaciones difíciles en las que olvidamos quiénes éramos y caímos en la desesperación, no comprendimos que bajo todo aquello el amor estaba presente y era necesario reencontrarlo para sanarnos.
El amor es como el pegamento cósmico que lo une todo, el pasado, el presente, el futuro, es la fuerza que nos da confianza y nos permite avanzar. Nuestra carta nodal está llena de amor, a nuestros hijos los conocemos de hace muchas vidas, a nuestros maridos y esposas, a nuestros amigos, a nuestros maestros, a nuestras familias, a los que queremos y a los que no queremos tanto, si fuéramos capaces de recordarlo todo sabríamos por qué estas personas están en nuestras vidas.
Es cierto que no accedemos a los contenidos de la nodal cuando queremos, es cierto que hay momentos exactos que podemos describir con precisión mirando el PE, pero no es menos cierto que cada vez somos más y más conscientes, que la Tierra está evolucionando a un paso vertiginoso y que cada vez el velo que nos separa del otro lado es más y más fino. Todo esto nos ayuda en este proceso de recordar y de integrar nuestro pasado y nuestro ser espiritual, de modo que cada vez hay más gente capaz de entrar en regresión de forma espontánea o de hacerlo con la ayuda de un terapeuta. Estos temas antes eran temas a los que sólo unos pocos accedían, hoy en día son bastante accesibles a casi todo el mundo que tenga la mente un poco abierta y cada vez es más fácil desenterrar del baúl de las vidas pasadas las experiencias que nos condicionan. Como dicen los expertos en técnicas regresivas, vivimos en un estado de regresión inconsciente constante y al hacer la terapia nos damos cuenta de dónde estábamos. Por esto el autoconocimiento y la astrología Huber nos permiten ir avanzando en este camino,es como si lleváramos un mapa que nos permite evolucionar y recordar con más rapidez puesto que trabajamos con una astrología cuyo objetivo es dotar de mayor libertad a las personas.
A medida que vayamos haciendo este camino los contenidos de la carta causal también se irán haciendo más y más claros porque la conexión con nuestra alma será cada día más fuerte. ¿Acaso no sentís la necesidad de saber más de vuestra carta causal, acaso no teneis un fuerte deseo de acercaros a ella y de comprenderla? Sin duda cada día estamos un poco más cerca de lograrlo. Yo recuerdo quien soy, Yo sé quién soy. Que la luz, el amor y la conciencia atraviesen nuestras cartas.
Mª Angeles Rubio (Rivas-Vaciamadrid) |
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