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Por Roberto Assagioli y Claude Servan-Schreiber
Fuente : 1977, Synthesis, 1, 1, 116-123, 77
Traducción: Alicia García
Roberto Assagioli, psiquiatra y psicoterapeuta, desarrolló un sistema original de terapia, llamado Psicosíntesis. Su trabajo no fue publicado de manera amplia hasta los años 1960, un periodo de gran renacimiento del interés por la conciencia y la espiritualidad. El trabajo de Bruno, Louise y Michael A. Huber está basado en la Psicosíntesis de Assagioli. Muchos autores actueles se han inspirado en el trabajo de Assagioli.
La primera vez que vi a Roberto Assagioli, fue hace unos dos años, en su casa, en Florencia, en la vieja casa donde se había desarrollado una gran parte de su vida. Nos condujo a su oficina, desordenada con libros y papeles hasta el punto que tuvo que desplazar uno de los montones para que mi esposo y yo nos pudiéramos sentar.
Durante un largo momento nos miramos los unos a los otros, los tres, sin hablar. Assagioli sonriendo, sus ojos, increíblemente vitales dentro de un rostro surcado por la edad avanzada, moviéndose sobre nosotros, yendo de uno al otro. ¿Nos estaba sometiendo a un examen? De hecho, era lo contrario. Nos estaba permitiendo descubrirle pausadamente, establecer una conexión con él, incluso sin que nosotros nos diéramos cuenta de lo que estaba sucediendo. Era un clima de comunicación donde las palabras hallaban su lugar más tarde, mientras que algo, como una corriente, se estaba desarrollando entre nosotros. Su cara brillaba con una alegría interior extraordinaria, radiante, como la que nunca hubiera encontrado en un octogenario, y raramente en hombres mucho más jóvenes. Este mensaje de alegría, percibido inmediatamente, comunicado inmediatamente, es la mejor memoria que yo guardo de los numerosos encuentros que más tarde tuvimos con él. “Todo es posible y accesible para ti: alegría, serenidad, te los ofrezco como un regalo”.
No esperaba encontrar en Roberto Assagioli el eco de mi propio problema en un área particular y específica: la psicología de las mujeres en un mundo en el cual sus papeles, sus funciones, las llevaba a sufrir primero un condicionamiento, y después una opresión, que a menudo no reconocían aún. A los ojos de una feminista como yo soy, el padre de la psicosíntesis tiene por lo tanto un mérito adicional: una increíble capacidad de adaptarse a las actitudes cambiantes, que vienen a él de su deseo de comprender a los demás y de su amor a la verdad científica, incluso si es diferente de creencias antiguas. En el caso de las mujeres, él había estado limitado en el pasado; y él lo sabe y lo admite francamente. Había estado influenciado por prejuicios culturales denotados como de “naturaleza femenina” que es en gran parte el producto de un sistema social. Pero más tarde se liberó, respecto a esto, del peso de su educación, su entorno, su edad.
Rápidamente se interesó en la nueva búsqueda existencial en la naturaleza de las mujeres, que es nuestro movimiento de liberación. A su edad, y para un italiano, ¡esto es un éxito doble!. Especialmente si uno juzga de acuerdo a sus conclusiones.
No hay, y no puede haber una psicosíntesis general de mujeres, o en este caso, de hombres. Solamente hay, para cada individuo, de cualquier sexo, un viaje único y personal hacia el desarrollo de sus capacidades emocionales, mentales y espirituales. “El ser humano”, dijo, “en la actualidad ya no está definido por ninguno de sus roles. Creo en la supremacía del ser humano que no está condicionado por su sexo”. ¿Puede haber un mensaje más bello?. Aquí, de forma más completa, es lo que él me dijo sobre este tema: Assagioli:
“No podemos exactamente hablar de mujeres y de hombres en general. Cada uno de nosotros es un ser humano antes de ser “hombre” o “mujer”. Y cada uno de nosotros, hombre o mujer, tiene papeles y funciones a cumplir, individualmente, inter-individualmente y socialmente. Aquí es donde empiezan las diferencias. Estas no son enfáticamente diferencias en valor, sino solamente diferencias en función. El ser humano nunca está definido por ninguno de esos roles. Las mujeres, como seres humanos, pueden aceptar o no el papel de esposa o de madre. Pueden escoger otra vocación. No es un “deber”, una necesidad. Es una elección libre".
“La mujer, por lo tanto, tiene razón en pedir que sea tratada como un ser humano y no “meramente como una mujer”, como simplemente una mujer y sólo eso. Tiene razón en rechazar ser identificada con una determinada imagen de mujer. Es un ser viviente, con toda la dignidad y el potencial de un ser humano completo. Todas las actitudes que limitan las posibilidades de la mujer están equivocadas. Las mujeres tienen el derecho de pedir respeto y paridad con los hombres. Y lo mismo, claro está, es verdad para los hombres".
“Cada uno de nosotros puede igualmente escoger jugar determinados papeles. Por ejemplo, una mujer puede decidir jugar el papel de esposa o de madre, o ambos. Puede llevar a cabo una actividad creativa, ya sea social o de negocios. Puede escoger un papel, o puede alternar varios, quizá durante el mismo día, quizá durante largos períodos de tiempo. Esta es una elección libre de un ser humano. Creo en la supremacía del ser humano no condicionado por su sexo, sea hombre o mujer".
“Las diferencias entre los hombres y las mujeres se encuentran claramente reflejadas en nuestro entorno –en la familia y en la sociedad- y es aquí donde debemos trabajar para eliminar su dañina e injusta cristalización en prejuicios y rígidos estereotipos".
“Pero es importante darnos cuenta que estas diferencias también existen en nuestra psique en las profundidades de nuestro inconsciente, e igualmente, en el inconsciente colectivo de la humanidad, donde aparecen a través de los más poderosos arquetipos. Por lo tanto, hay principios masculino y femenino, que se manifiestan a sí mismos en formas bastante diversas a través de diferentes individuos. En otras palabras, mientras que los principios masculino y femenino sí que existen en el universo, diferentes personas lo experimentan y describen en diferentes formas (como es igualmente el caso con la belleza, la verdad, la armonía, la bondad, justicia o cualquier otro de los principios universales)".
“La cuestión es no intentar definir lo que son estos principios, sino distinguir, en nuestra conciencia y en nuestras relaciones con otros, “masculino” y “femenino” de “hombre” y “mujer”. Necesitamos reconocer que ambos, los principios masculino y femenino existen por su propio derecho, y que están presentes, aunque en formas únicas y proporciones diferentes, en cada hombre y en cada mujer".
Dentro de cada ser humano hay un porcentaje de masculinidad psicológica y un porcentaje de femineidad psicológica, completamente independiente del sexo del individuo. Cada persona es una combinación única de estas energías. Cuando miramos a las mujeres en su totalidad, encontramos que están más sintonizadas con el principio femenino, tienen mayor acceso a él y tienen un porcentaje superior del mismo en su modo de ser psicológico. Y de forma similar, los hombres están más en sintonía con el principio masculino. Claro que esto es una generalización. Las personas son únicas. Algunos hombres son psicológicamente más femeninos que muchas mujeres, por ejemplo. Tomemos el ejemplo del novelista francés George Sand (el pseudónimo de Madame Du Devant) y Chopin. Eran amantes, y él, físicamente, tenía el papel “hombre” y ella el papel “mujer”. Pero psicológicamente, él era femenino y ella era masculina. Ella hablaba como un hombre, escribió con un estilo vigoroso... ¡y fumaba puros!. En su personalidad predominaba la masculinidad, mientras que Chopin era imaginativo, sensitivo.
“Hay por lo tanto una diferencia entre el sexo físico y las características psicológicas. A lo largo de los años, yo he encontrado muchas personas que temían (o incluso creían) que eran homosexuales, solamente porque no reconocían la diferencia".
“Solamente aceptando tanto el principio masculino como el femenino, juntándolos y armonizándolos dentro de nosotros, seremos capaces de trascender el condicionamiento de nuestros roles y expresar el rango completo de nuestro potencial latente".
“Igual que esto es cierto para el individuo, también lo es para la sociedad. Desde el punto de vista social, hay una gran necesidad en la sociedad actual de expresar los principios femeninos. La sociedad necesita que las mujeres aporten los aspectos más elevados de su femineidad (amor altruista, compasión, el sentido de y el respeto por la vida), con los cuales están habitualmente más familiarizadas y los cuales pueden expresar a menudo con mayor facilidad que los hombres. Es por lo tanto deseable para las mujeres que se involucren en la vida social y política. Si escogen, pueden hacerlo mientras continúan jugando sus papeles femeninos tradicionales en la familia, o pueden entregarse completamente a actividades como el servicio social, renunciando a sus roles familiares tradicionales. Tienen completo derecho a hacerlo. La sociedad debe respetar y apreciar su valiosa contribución".
“El hecho de que una mujer pueda dedicarse la mayor parte del tiempo a determinados papeles, no debe evitar que ella se considere igual a los hombres. No es en absoluto cuestión de superioridad o inferioridad. Las características psicológicas masculina y femenina, aunque sean diferentes, tienen el mismo valor. Esto es un hecho".
“Las mujeres hacen bien en protestar y elevarse contra las prolongadas actitudes de prejuicio de la sociedad. Pero en la protesta, uno puede perder la perspectiva. Uno puede ser destructivo y no constructivo. Psicológica e históricamente, los conflictos y exageraciones pueden ser comprendidos. Lo ideal para ellas sería permanecer dentro de los límites que son tanto constructivos como justos".
“Por ejemplo, algunas mujeres van al extremo opuesto de los estereotipos sociales actuales. Más que equilibrar e integrar sus energías femeninas con sus energías masculinas, virtualmente pueden negar la femineidad en ellas mismas. Una mujer puede rechazar los roles tradicionales femeninos para demostrar a los hombres que puede jugar roles masculinos. Aquí hay el peligro de la masculinización de las mujeres".
“Irónicamente, esta actitud puede proceder de la evaluación inconsciente del principio masculino y de los papeles masculinos, como inherentemente superiores a los femeninos. Pero no hay tal superioridad inherente".
“Lo que se necesita es honrar y valorar el principio femenino y las formas y los roles a través de los cuales esta energía puede ser expresada tanto por hombres como por mujeres. Los roles masculinos no son ni mejores ni peores que los roles femeninos. Ambos son necesarios y de igual valor".
“Una cuestión controvertida es si el hecho de que las mujeres frecuentemente tengan ciertas funciones más desarrolladas y los hombres tengan otras, es el producto de la naturaleza, de la educación o de la presión social. En mi opinión, los tres factores están presentes, en diferentes proporciones, en cada individuo".
“Mientras que esto es un problema social importante, afortunadamente, desde el punto de vista del individuo puede ser ampliamente esquivado. Él o ella solamente necesitan considerar cómo él o ella está en este momento, y cómo él o ella puede mejorar.
Por ejemplo, si una mujer tiene menos oportunidades o incentivos para expresar sus ideas, sus pensamientos, no me parece que sea necesario gastar mucho tiempo ni energía en la búsqueda de la comprensión de por qué, quién es responsable de ello, etc. Bastante simplemente, si esta función esta insuficientemente desarrollada, ella puede desarrollarla. Y lo mismo es verdad para el hombre que no tiene desarrollados sus sentimientos o su intuición. No es necesario decir que hay hombres que necesitan desarrollar su intelecto y mujeres que necesitan entrar en contacto con sus sentimientos y cultivar su intuición. La cuestión es reconocer las cualidades y deficiencias más fuertes en la persona, y llevarlas a una condición de armonía y equilibrio. Esto es lo que yo llamo un acercamiento práctico, tanto psicológica como espiritualmente".
“Hablemos ahora de la pareja. Una pareja fundada sobre una base de igualdad fundamental, respeto, aprecio recíproco como seres humanos, pueden trabajar juntos la psicosíntesis de su pareja particular. Cada uno puede trabajar en su propia psicosíntesis, y cada uno puede también colaborar en la psicosíntesis del otro, ayudando al otro a alcanzar su propia psicosíntesis ayudándole a reforzar sus funciones menos desarrolladas. Entonces, una vez que han hecho esto hasta cierto punto, pueden verdaderamente actuar como pareja, combinando y complementando sus cualidades y funciones en todas las situaciones: en su matrimonio, su papel como padres y en sus actividades sociales".
“Para que cada función pueda ser desarrollada, se necesita un entrenamiento –que a menudo incluye ejercicios específicos. El proceso es análogo al entrenamiento de los músculos: si uno quiere practicar un deporte determinado, busca a alguien competente en esa materia, se entrena y después continúa entrenándose por sí mismo. Si un hombre reconoce que sus lados emocional e imaginativo han sido desatendidos, puede cultivarlos. Si una mujer encuentra que su mente no es tan activa como ella querría, puede entrenarla. Cada uno debe “cultivar su propio jardín” plantando diferentes flores. Una mujer o un hombre pueden hacerlo solos, pero a menudo es más efectivo, más fácil y más divertido, hacerlo juntos como dos personas".
“Cuando afrontamos problemas particulares, pueden surgir muchas dificultades y en cada caso específico, podemos aplicar una terapia. Hablo de “terapia” aquí en el sentido más amplio de la palabra, porque ninguno de nosotros es ciento por ciento saludables en el sentido psicosintético superior. En situaciones difíciles, un terapeuta benevolente y sabio o un consejero pueden ser de gran ayuda: alguien imparcial, amable, comprensivo, que ayuda a los dos miembros de la pareja a ser más conscientes, quien explica la situación, quien indica las posibles soluciones y ayuda a escoger los medios para alcanzarlas".
“Para cada pareja la situación es distinta. Cada ser humano es único. Así que único multiplicado por único, da único al cuadrado; este es el principio fundamental de la psicosíntesis. Cada caso es único, cada situación es única. Cada pareja es única. Cada familia es única. Necesitamos enfocarnos en el único problema existencial de una situación determinada, más que en generalidades, y después escoger las técnicas que son más adecuadas para resolver los problemas de ese caso particular. Esto elimina los problemas ficticios, no auténticos. Esto puede ser llamado la fase psicoanalítica: el descubrimiento de los obstáculos al trabajo constructivo. Y los obstáculos son en su mayoría, aquellos de los que hemos hablado antes: actitudes erróneas de hombres y mujeres. Creo por lo tanto, en la igualdad de valor y en la diferenciación de funciones hasta un cierto punto. La colaboración y la integración, en una base de igualdad".
“En la educación, el niño necesita un entorno maternal y un entorno paternal. Se produce mucho daño en la educación cuando la influencia paterna está ausente. Pero si por alguna razón no hay padre, la mujer puede también tomar el papel paterno. Es difícil, pero puede hacerlo si quiere. Y lo mismo para el hombre. Si la mujer no está, el padre puede también jugar el rol materno. Podemos jugar cualquier papel que la vida nos pida o que nosotros decidamos jugar. Lo mismo es verdad para el trabajo. En una variedad de situaciones, siempre hay en el ser humano la posibilidad latente de hacer cualquier cosa dentro de unos límites razonables, o escoger libremente, para librarse a sí mismo de las presiones sociales, prejuicios, obstáculos... para poder alcanzar sus más elevadas metas".
“Ahora estamos en un período de crisis y de cambios profundos. Creo que la mujer está evolucionando quizá más rápidamente que el hombre. Para él, la tarea es descubrir el ser humano real bajo las limitaciones masculinas: ser no solamente un “hombre masculino”, sino un ser humano, que juega roles masculinos y si así lo escoge, también roles femeninos. Sabemos que históricamente había civilizaciones matriarcales y civilizaciones patriarcales; lo ideal sería una nueva civilización sintética, que no es ni patriarcal ni matriarcal, sino una psicosintética, es decir, una civilización en la cual se manifestarían las mejores cualidades de cada uno".
“Esto sería algo nuevo. En todas las civilizaciones y culturas históricas, ha habido una preponderancia de uno u otro elemento. Pero en esta nueva civilización y en la cultura global emergente, por primera vez la humanidad está suficientemente desarrollada para hacer un patrón global, planetario, incorporando lo mejor de todos los hombres y mujeres. Creo que esta psicosíntesis planetaria, esta psicosíntesis de la humanidad, es posible y necesaria. Cada problema particular tendrá entonces su marco de referencia en el todo mayor y el conflicto puede ser reemplazado por la integración y la cooperación armónica. Todo ello está dentro de nuestro alcance, ya que no solamente es muy hermoso: es muy humano".
Fuente: http://www.psykosyntese.dk/k-62/
Bibliografía
Assagioli, Roberto Ser Transpersonal Ed Gaia
Assagioli, Roberto Psicosíntesis, Armonía de la Vida Ed Diana
Webgrafía
Apartado Artículos Psicología web escuela
En el siguiente enlace de la revista Alcione: http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=345se encuentran diversos artículos traducidos al castellano de Roberto Assagioli.
Directorio internacional Psicosíntesis
Más enlaces Psicosíntesis
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