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BOLETÍN
TRIMESTRAL núm. 67- Enero-Marzo
2010 - 6,00€
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Sumario
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Rosa Solé -> |
---> Subpersonalidades |
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Rosa Solé coordina la formación a distancia de la escuela Huber desde 1990. En 1993 finalizó su formación como terapeuta en Técnicas de Psicosíntesis personales por el «Centre for Psychosynthesis Studies» de Inglaterra. El psiquiatra Roberto Assagioli, que desarrolló el concepto de la psicosíntesis, sugirió que somos un conjunto de distintas personas viviendo bajo una misma piel y llamó a estas partes subpersonalidades. Son aspectos que nos pertenecen pero que al mismo tiempo tienen vida propia, como actores que representan su propio papel dentro de nuestra psique. Partes nuestras que se expresan con su propia postura corporal, gestos, sentimientos, formas de comportarse, sus propias palabras y frases y utilizan sus hábitos y creencias. Estas subpersonalidades pueden crear cantidad de contradicciones en nuestra vida, por ejemplo: una parte puede sentirse muy a gusto en soledad, meditando en la naturaleza o reflexionando sobre la filosofía de vida propia; y otra prefiere estar rodeada de gente, disfrutando de la comida y bebida e identificándose como el centro de la fiesta. La Psicosíntesis de Assagioli busca la transformación de todas las potencialidades del Ser. Su idea básica era que el individuo está en proceso constante de crecimiento personal y de realización de su potencial oculto. Enfatizaba con claridad en la necesidad de distinguir entre la psicopatología ordinaria y las crisis que preceden, acompañan y siguen a la apertura espiritual. El mapa de Assagioli sobre la personalidad humana reconoce de manera explícita la espiritualidad, e incluye el concepto del inconsciente colectivo junguiano. Señala que sólo existe un Ser, pero que este Ser personal es la reflexión más accesible del Ser Transpersonal cuyo punto de unión es la Voluntad (véase el artículo sobre le diagrama de Assagioli).
Antes hemos comentado que cada subpersonalidad tiene vida propia: movimiento corporal, lenguaje, sonidos, sentimientos, hábitos y roles, sistemas de creencias,...etc. Por lo que una vez conseguido el mapa de la propia personalidad, el siguiente paso es ir explorando cada una de estas identificaciones. ¿Cómo me siento en mi rol de padre o madre/compañero/ idealista/buscador/pesimista......etc? ¿Cual es la postura corporal? y que sistemas de creencias en forma de ideas, principios, palabras están asociados?...etc. Explorar no quiere decir juzgar, el primer paso es identificar estos roles porque no se puede aceptar, transformar e integrar lo que no se conoce. Las subpersonalidades más corrientes y obvias reflejan los papeles que hemos representado en el pasado o que representamos actualmente en nuestras vidas: el niño, el amigo, el amante, el padre, el maestro, el médico o el funcionario. Otras pueden ser héroes de fantasía, figuras mitológicas o, incluso, animales. Una de las tareas importantes de la psicosíntesis es identificar e integrar las subpersonalidades en un conjunto dinámico que funcione armónicamente.
La mayoría nacen cuando somos niños, podemos decir que las primeras se formaron a nivel instintivo en nuestra niñez a través de la necesidad de supervivencia. Cada una de ellas esconde en su parte más profunda un impulso o necesidad básico, y que a nivel externo se manifiesta en forma de una conducta específica formada según el entorno familiar y sociocultural del niño. Maslow, autor de la famosa pirámide de necesidades, comentaba que las necesidades básicas son tan esenciales en el desarrollo saludable de un ser humano que la falta de satisfacción de las misma muchs veces conlleva una pérdida de salud no solamente en el ámbito físico sino también el psíquico. Nacemos con estas necesidades y según la educación aprendemos a que algunas no son adecuadas, distorsionando la demanda y la satisfacción de las mismas. Por ejemplo, una de las subpersonalidades más comunes es la del "saboteador", su necesidad básica es la de sentirse seguro, protegido, por lo que cuestionará todo lo que tenga que ver con empezar algo nuevo, salirse de lo conocido y encontrará mil razones para no hacer cambios ni tomar riesgos, y uno se puede quedar toda la vida con la misma pareja aunque sea destructiva o en el mismo trabajo aunque no lo motive en absoluto y termine deprimido... etc. Si no hay consciencia de este rol, este comportamiento domina a la persona, pero si la persona reconoce a esta parte suya (todos tenemos a un saboteador dentro) entonces no se trata de enfadarse o adoptar el comportamiento contrario, sino de dialogar, negociar con esta parte para entender de qué manera podemos satisfacer la necesidad de seguridad y protección y no por ello dejar de lado la capacidad de explorar nuevos caminos.
Otro ejemplo; un niño necesita reconocimiento, empieza en la escuela y aprende enseguida que una de las formas de atraer la atención de los compañeros y el profesor es "hacer el payaso". Una estrategia que aunque ha funcionado de pequeño, de adulto puede convertirse en un rol, que para nada le dará el reconocimiento genuino que necesita. La compulsión es una de las características de estos roles, y de adultos a menudo se paga un precio emocional elevado dado que estos roles funcionan como mecanismos de defensa. Las subpersonalidades pueden vivir nuestra vida por nosotros, en lugar de lo contrario y esto puede limitar nuestro desarrollo principal. Necesitamos verdaderamente ser capaces de estar en nuestro propio centro y desde allí poder reconocer que tenemos estas subpersonalidades. Desde el reconocimiento podemos ir a la comprensión, ver claramente como esta parte de nuestra personalidad funciona en nuestra vida diaria, de dónde ha venido, cuál es su necesidad, y si es una necesidad cómo la podemos satisfacer. Es de sobras conocido el ejercicio básico de Psicosíntesis de desidentificación de los tres cuerpos: el físico, el emocional y el mental. El proceso terapéutico de la psicosíntesis, implica cinco estadios consecutivos: reconocer, aceptar, coordinar, integrar y la síntesis. Al principio, se descubren algunos elementos que estaban ocultos hasta entonces y se aceptan a un nivel consciente. La siguiente fase consiste en liberarse de su influencia psicológica y en desarrollar la capacidad de controlarlos; esto es lo que Assagioli llama 'desidentificación'. Cuando el individuo ha descubierto gradualmente su centro psicológico unificador, es posible completar la psicosíntesis, caracterizada por una culminación del proceso de autorrealización y de integración de los diversos "yos" alrededor de un nuevo centro psicológico llamado "Voluntad del Ser". El trabajo con las partes ha dado origen a muchas de las técnicas de PNL.
Una analogía para poder ilustrar este proceso sería la de una orquestra recién formada: los miembros no tienen ni idea de cómo tocan los demás por lo que inicialmente cada uno va a su aire y el resultado no es melódico sino ruidoso. El trabajo del director es el de conocer a cada miembro, animarlo para que saque lo mejor de sus habilidades y finalmente puedan unirse al grupo para interpretar las partituras. Cuando los instrumentos son capaces de dar el máximo entonces puede ocurrir una experiencia "cumbre": se manifiesta una cualidad divina en la que "el total es más grande que la suma de las partes individuales". Esta misma cosa puede ocurrir en cada uno de nosotros cuando nuestras subpersonalidades se han transformado e integrado dentro de nuestra personalidad en un nivel más elevado de conciencia.
Rosa Solé |
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