Escuela Huber de Astrología - Formación a distancia

El objetivo de esta publicación es dar a conocer las bases del enfoque Huber entre los astrólogos, psicólogos, asesores y otras profesiones relacionadas con el crecimiento personal del Ser Humano.

BOLETÍN TRIMESTRAL núm. 67- Enero-Marzo 2010 - 6,00€
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- Editorial, Rosa Solé
Artículos de este número:
- Visión superior problema hombre-mujer, Roberto Assagioli
- Júpiter, Michael A. Huber
- Subpersonalidades, Rosa Solé
- Terapia floral y Psicología Astrológica, Alicia García
- Planetas espirituales, Maria Jesús Aguarón
Colaboraciones especiales:
- Una canción para el agua, Carmen de Hita
- Los calendarios mayas y el año 2012, Enrique Alvarado

Secciones fijas:
- Humor, Jordi Calvet
- Campus Virtual - AGENDA

   
E.Alvarado ->
---> CALENDARIOS MAYAS y el AÑO 2012


Enrique Alvarado es de nacionalidad guatemalteca y reside en Austria. Ha finalizado el curso avanzado. Según Alvarado, "en 1992 recibí la iniciación como Ajquij (Sacerdote Maya), desde entonces he estudiado los calendarios mayas, en especial el Calendario Ritual o Tzolkin".

Pueblo que contaba sus días como diamantes.
Miguel Angel Asturias.

           

Primera parte

Al acercamos al año 2.012 está aumenta el número de obras con respecto al final del Calendario Maya; desde libros, hasta películas de corte sensacionalista como la que tiene por título esta fecha. Lamentablemente la mayor parte de estas formas de divulgación presenta una imagen muy distorsionada del tema, por lo que espero que este artículo aclare un poco a que se refiere realmente esta fecha dentro de la tradición esotérica mi pueblo.


Primero: no existe un calendario Maya, sino varios que forma un sistema de calendarios, y uso la palabra sistema, pues estos se relacionan entre sí.

Segundo: ninguno de los calendarios Mayas finaliza en el año 2,012 ni en otra fecha; por definición un calendario es un instrumento para medir el tiempo, no una cuenta regresiva, por lo cual no tienen más final que el momento en el cual se deja de usar, caso que no corresponden a los que fueron elaborados por el pueblo Maya, pues en América Central aún se usan diariamente.

            Los Calendarios Mayas más difundidos son:

El Tzolkin o Cholquij.  

Los Aztecas lo llamaban Tonalpohualli; tienen una duración de 260 días y es un Calendario Ceremonial, se considera sagrado y se utiliza para determinar en cada día con que finalidad es mas adecuado efectuar una ceremonia. Tiene además un intenso y profundo uso mántico y de óraculo, de tal cuenta que “substituye” a la astrología, en el sentido de que por medio de él se puede hacer una lectura de la personalidad y tendencias de cada individuo.  

Está formado por 20 arquetipos que en forma general son llamados Nauales; cada uno de ellos tienen un nombre y desde luego toda una simbología propia y se les asigna uno de los cuatro elementos. A continuación se listan estos 20 Nauales con su nombre en lenguaje Maya-Quiche, pero según la pronunciación castellana, así como un par de palabras claves y el elemento que le corresponde.



Los veinte Nauales forman un círculo o ciclo, y como se puede apreciar, el orden de los elementos corresponde al mismo del zodíaco, lo cual desde luego no es casual.

El otro componente del Calendario Ceremonial es un ciclo de trece números, los cuales también tienen una simbología que se basa en varios aspectos; uno es la relación de cada número con el sistema vigesimal usado por los Mayas, el otro como integrantes de una totalidad que alcanza solamente trece cifras, y además el significado de cada número como entidad en sí mismo. Algo similar se podría decir con respecto a los doce signos y las doce casas astrológicos.

Los 260 días que componen el Tzolkin es el resultado de la combinación de los 20 Nauales y los trece números, de tal forma que a cada Naual le corresponde cada uno de estos, pero solamente una ves; así pues 20 (Nauales) x 13 (Números) = 260 días.

El Tzolkin tiene varias bases, de las cuales la astronómica se relaciona con el planeta Venus. Cuando este cuerpo celeste aparece como lucero de la mañana es visible aproximadamente por 260 días, luego al acercarse a la conjunción con el Sol desaparece más o menos durante 50 días y vuelve de nuevo a ser visible cerca de otros 260 días, pero ahora como lucero vespertino; finalmente desaparece otra vez, por un promedio de10 días, para reiniciar este ciclo, en esta ocasión como estrella de la mañana.  

Este comportamiento le dio a Venus en la cultura Maya un carácter dual; a propósito de esto, recuérdese que el regente esotérico de Géminis es precisamente Venus. Este signo astrológico es dual por excelencia.

El Tzolkin se relaciona con la anatomía del ser humano, pues el número veinte corresponde a la cantidad de nuestros dedos en manos y pies, mientras que el número trece con nuestras grandes articulaciones, incluyendo el cuello; todas estas partes contienen puntos importantes de energía. La cifra de 260 días se aproximadamente el tiempo desde el embarazo hasta el nacimiento y corresponde muy de cerca a nueve lunaciones.

El día de nacimiento están regido por alguno de estos veinte Nauales y por alguno de los trece números; en base a esto se calcula una cruz, en cuyo extremo se colocan determinados Nauales y números, que no son arbitrarios, sino que se calculan según reglas fijas. Con esta cruz se amplia la interpretación de la personalidad, desarrollo y tareas de cada persona en esta vida.

El Haab o Ab.

Tiene una duración de 365 días, lo cual ha generado una gran discusión académica entre los historiadores, antropólogos y arqueólogos sobre la forma en que se hace o no el ajuste de este calendarios con respecto al año trópico de 365.2422 días; es decir si se agregan días al Haab como en los años bisiestos, y en caso positivo cuando se hace esto. Se debe aclarar que los Mayas calcularon con mucha exactitud la duración del año; no cabe pensar que la astronomía Maya cometió un error al determinar un año de 365 días, sino que los académicos no han podido establecer como se contaban los años trópicos.

Este calendario está dividido en 18 veintenas que podríamos comparar con los meses del calendario Gregoriano; estas al igual que los Nauales del Tzolkin tienen nombres y se enumeraban con las cifras del 0 al 19; además se agrega un período de 5 días considerado de recogimiento.

El Haab permanece en un segundo plano en relación al Tzolkin, en cuanto a sus funciones mánticas, oraculares y ceremoniales.

La Rueda Calendario:

El transcurrir conjunto de los dos calendarios anteriores forma un ciclo de 18,980 días (52 años), que es la cantidad de tiempo necesario para que las mismas fechas de ambos calendarios coincidan de nuevo. Tanto el Tzolkin como el Haab y el ciclo de 52 años tienen un carácter cíclico, pues repiten cada determinado tiempo la misma fecha. La Rueda Calendario es la unidad de tiempo de otros calendarios llamado Tiku.

Tanto el Tzolkin como el Haab fueron de uso común en Meso América, y se suponen que también en muchas otras partes del continente americano.  

La Rueda Calendario marca un ciclo astronómico del Cúmulo estelar de las Pléyades, las cuales cada 52 años pasan por el cenit del cielo mesoamericano, lo cual representa un momento de renovación del mundo.

La Cuenta Larga.

Es una forma de medir el tiempo, sin que se presente repetición de fechas; está basada en un período de 360 días llamado Tun y en el sistema Maya de numeración vigesimal.
Al multiplicar el Tun (360 días) por 20 se obtienen la cantidad de 7.200 días, que son 19.7 años, lo cual forma un período o unidad de cuenta llamada Katun. La Cuenta Corta o Rueda de los Katunes, es un ciclo incluido dentro de la Cuenta Larga, pero de mucha importancia; está formado por trece Katunes o períodos de 19.7 años cada uno, lo que es total un poco más de 256.3 años. 

Veinte Katunes forman a su vez un período llamado Baktun, el cual dura poco más de 394 año; ahora si tomamos el Baktun y lo multiplicamos por veinte, tendremos la siguiente unidad de la Cuenta Larga, que es el Pictun y que dura 7.885 años. Si de nuevo en lugar de tomar veinte Baktunes, sumamos solamente trece, se da un total de 5.125 años. Esta es una era muy importante en la cosmogonía Maya, supone la transformación del mundo y de las especies que lo habitan, la mitología recogida en varias leyendas mesoamericanas lo asocian con grandes catástrofes.  

Este subciclo de la Cuenta Larga es lo que se ha interpretado como el final del calendario Maya, pues en el año 2.012 termina el quinto de estos ciclos de 5,125 años; o sea que estas interpretaciones que auguran el fin del calendario han confundido un subciclo con un ciclo mayor. Nótese que la cifra de 5.125 años al ser multiplicada por cinco da un total de 25.627 años, lo cual es prácticamente la misma cantidad de tiempo de la precesión de los equinoccios, o sea un vuelta de la tierra por las doce constelaciones (no signos). Cabe señalar que no existe hasta la fecha una cálculo exacta sobre cuando dura la precesión de los equinoccios.

Pero la Cuenta Larga no termina con el Pictun, dado que al multiplicar este de nuevo por veinte, se obtiene el Calabtun, que es un período de 157,703.6 años. La cuenta sigue, pues veinte Calabtunes forman un Kinchiltun, el que consta de más de tres millones de años (31154.071,5).  Veinte Kinchiltunes son un Alautun, que es más de 63 millones de años, (631081.429,5); si mi información no es errada, poco más o menos lo que tarda el sistema solar en dar un circulo completo en relación al plano de la galaxia.

La Cuenta Larga sigue aun mas allá de esta astronómica cantidad de tiempo, en una estela (monumento Maya de piedra, que registra fechas y datos), se encontró una fecha que sobrepasa los 41 cuatrillones de años. Una de las cifras parciales de dicha estela marca la fecha de 16,400 millones de años; a este respecto, se estima actualmente que la edad del universo va de 10,000 a 20,000 millones de años, muy posiblemente siendo de 15,000 millones de años.

Se han hecho varias cronologías sobre los acontecimientos que suceden cuando terminan los Katunes, Baktunes y Pictunes; pero toda enumeración histórica de sucesos importantes es inevitablemente subjetiva y parcial. Además de las interpretaciones apocalípticas del “fin del calendario Maya”, otras predicen que la humanidad alcanzará un mayor grado de conciencia y por ello ya no se necesita contar el tiempo; a este respecto, es un tanto arrogantes pensar que la actual humanidad llegará a un estado de conciencia tan elevado que las próximas generaciones ya no tienen mayor cosa que decir o se liberarán del concepto de tiempo.

Por otra parte, la ideas sobre un final del calendario es incongruente con las concepciones mayas; pues en esta cultura se piensa en una madeja de la cual se desenrolla y enrolla un hilo que es el tiempo; esto nos da la idea de la continuidad del tiempo y el espacio, y la inexistencia de un principio y un final.

Enrique Alvarado
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