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El signo de Libra
  • Publicado el 21 octubre, 2018

El signo de Libra

El signo de Libra (extraído del libro Los Doce signos del Zodíaco de Louise Huber)   Libra: Séptimo signo del zodíaco Mes: 23 de septiembre – 21 de octubre Cruz: Cardinal Temperamento: Aire Casas: 1/7 Eje de encuentro Problemática: El yo frente al tú. El contacto Regente exotérico: Venus Regente esotérico: Urano Pensamiento semilla: «Elijo […]


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El signo de Libra

(extraído del libro Los Doce signos del Zodíaco de Louise Huber)

 

Libra:

Séptimo signo del zodíaco
Mes: 23 de septiembre – 21 de octubre
Cruz: Cardinal
Temperamento: Aire
Casas: 1/7 Eje de encuentro
Problemática: El yo frente al tú. El contacto
Regente exotérico: Venus
Regente esotérico: Urano
Pensamiento semilla: «Elijo el camino que pasa entre las dos grandes líneas de fuerza.»

 

La balanza
Cuando pensamos en Libra, inmediatamente nos viene a la mente la imagen de una balanza con sus dos platillos y el fiel en el medio. La balanza está en equilibrio cuando ambos platillos contienen el mismo peso. Entonces el fiel está en el centro. Pero la mínima diferencia de peso decanta el fiel hacia un lado e indica desequilibrio. Libra reacciona a las oscilaciones que se producen en su entorno con la misma sensibilidad.

Los individuos Libra perciben las más ligeras desigualdades, captan los más leves indicios de perturbación y pierden el equilibrio con gran facilidad. Hoy estamos expuestos a muchos factores de perturbación: el incesante ruido, las exigencias de rendimiento, las múltiples obligaciones, etc. Pero, a lo largo de la historia, el ser humano ha tenido que enfrentarse a todo tipo de incidentes, dificultades y problemas, y con el tiempo su nivel de dominio del conflicto ha evolucionado de forma notable. Libra también debe aprender a manejar los desequilibrios y los conflictos, aceptándolos como acontecimientos con significado y como oportunidades de crecimiento personal.

Durante el mes de Libra debemos procurar que no aumente nuestra actitud de rechazo ante los incidentes que perturban nuestra paz y nuestra tranquilidad. De lo contrario perderemos continuamente el equilibrio. Si aprendemos a situarnos en el punto medio de las
cambiantes condiciones internas y externas, podemos identificarnos con el fiel de la balanza y conseguir un equilibrio dinámico en el núcleo de nuestro ser. Entonces, desde ese equilibrio, es decir, desde nuestro propio centro, podemos reaccionar de forma flexible a las diferentes
situaciones de la vida. De esta forma dejamos de ser tan susceptibles a las perturbaciones externas,
dejamos de estar inmediatamente a favor o en contra de una de las partes en las situaciones de conflicto y somos capaces de construir puentes de entendimiento y acuerdo entre las fuerzas discordantes, restableciendo así el equilibrio.

Paz, armonía y justicia
Libra tiene el anhelo de paz y el deseo de armonía profundamente arraigados en su corazón. Pero, como sus refinados deseos son tan difíciles de conseguir en la cruda realidad, siempre está dispuesto a hacer concesiones y a alcanzar compromisos. De ahí su reputación de blandura y superficialidad. Tiende a evitar las discusiones y los conflictos, y jamás toma posturas rígidas o definitivas.

Libra es el símbolo del acuerdo y de la valoración y la ponderación de puntos de vista distintos. Tiene un sentido de la justicia muy desarrollado y, con su capacidad de establecer puentes entre opiniones opuestas, puede restablecer la armonía y el equilibrio donde reina el conflicto.

 

Las crisis de decisión
A menudo, en su esfuerzo por evitar los conflictos y las discusiones, Libra cae en un angustioso estado de indecisión. No quiere causar daño a nadie y pretende ser justo con todos pero eso es prácticamente imposible y, además, encierra el peligro de dispersar el impulso de la voluntad y las metas de la vida. Todos conocemos a personas Libra que están continuamente inmersas en crisis de decisión. En determinados casos, el miedo a equivocarse o a desencadenar conflictos es tan grande que paraliza cualquier acción. Entonces, cuando lo más adecuado hubiera sido una intervención
personal, las decisiones se dejan para el futuro. En muchas ocasiones, Libra sólo actúa cuando no le queda otra posibilidad o cuando, de alguna forma, el destino lo obliga a hacerlo. A veces, incluso llega a provocar que lo fuercen a tomar una decisión porque no sabe lo que quiere. Libra debe aprender a tomar decisiones de forma autónoma y a reconocer lo bueno y lo correcto. Esta es la tarea espiritual de Libra.

Como Libra es el signo del equilibrio, cuando debe tomar una decisión evalúa y sopesa cuidadosamente todos los elementos para captar los matices más delicados y las cualidades más sutiles. No es una cuestión de blanco o negro, bueno o malo, justo o injusto, etc. Ni tampoco de buscar un equilibrio basado en el principio: «Como tú a mí, yo a ti». Esto sólo conseguiría un equilibrio estático que debería corregirse una y otra vez, como en una balanza en la que el peso debe ser igual en los dos lados. Se trata más bien de encontrar un equilibrio dinámico, un equilibrio que debe alcanzarse mediante el cuidadoso reconocimiento de las distintas cualidades, mediante la clara capacidad de juicio y de diferenciación, y mediante la habilidad de mantenerse incorruptible en el centro de uno mismo. A lo largo del camino de desarrollo espiritual, la dificultad de realizar juicios correctos y de tomar buenas decisiones es cada vez mayor. Pero la capacidad de ponderación y la habilidad de juzgar con prudencia conducen al «sendero del filo de la navaja»: el sendero que el ser humano debe encontrar y recorrer en el signo de Libra.

El conocimiento y la sabiduría
En el horóscopo el signo de Libra marca el paso del hemisferio inconsciente al hemisferio consciente. Libra es el primer signo sobre el horizonte y con él entramos en la luz del día. El hombre deja atrás la fase de aprendizaje de los signos situados bajo el horizonte. El camino
lleva desde «el Aula del Conocimiento y el Aprendizaje», como también se llama al hemisferio inconsciente, hasta «el Aula de la Comprensión y la Sabiduría». La palabra «conocimiento» se refiere a todo aquello que se puede diagnosticar y definir, a aquello que se puede aceptar intelectualmente como un hecho cierto y se puede verificar de forma experimental. Concierne a la
parte material de los acontecimientos del proceso de desarrollo. En cambio, la palabra «sabiduría» hace referencia a la razón superior, al desarrollo de la vida dentro de las envolturas y formas siempre cambiantes,  y a las expansiones de conciencia. La sabiduría es la captación
intuitiva de la verdad. No tiene nada que ver con facultad de razonar ni con los criterios de valoración estandarizados: es la capacidad de regirse por principios superiores. Una vez reconocidas las leyes universales de la evolución y del amor universal ya no pueden realizarse
más juicios ni condenas parciales. Un ser humano sabio lo comprende todo porque tiene la visión global de las distintas etapas de desarrollo. Puede ver el principio y el final de una situación. Esto lo refleja muy bien un antiguo proverbio que dice: «Cuanto más sabe un hombre, menos juzga». Este proceso de desarrollo se inicia en Libra.

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